Los cargos pendientes

El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, redobló las críticas contra Redrado. El titular de la bancada K, Agustín Rossi, recordó que la Presidenta lo separó del cargo por "incumplimiento de los deberes de funcionario público".
Por segundo día consecutivo, el Gobierno insistió ayer con que a pesar de la renuncia de Martín Redrado la Comisión Bicameral del Congreso que está tratando su remoción deberá expedirse igual. "No se puede aceptar la renuncia porque está convocada la Bicameral. Hay un compromiso de que el martes estará el consejo y no se lo puede obviar", afirmó el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández. El funcionario dijo que la comisión que preside Julio Cobos y completan los diputados Gustavo Marconato y Alfonso Prat Gay deberá emitir su dictamen no vinculante –que pueden ser uno, dos o tres distintos– para contestar si Redrado incurrió en las figuras de mala conducta o incumplimiento de los deberes de funcionario público. También el jefe del bloque oficialista en Diputados, Agustín Rossi, exhortó a que la Bicameral difunda sus dictámenes. "La Presidenta no separó a Redrado por un motivo equis. Le está pidiendo un consejo al Congreso para separarlo por incumplimiento de los deberes de funcionario público. Y el incumplimiento no desaparece con la renuncia de Redrado. Eso significa que la Bicameral tiene que difundir los consejos que seguramente ya tienen preparados", aseguró Rossi en diálogo con Página/12.

Aparte de insistir con que la Bicameral debe pronunciarse, en el Ejecutivo ya están preparándose para lo que pueda pasar el martes. Según lo que pudo averiguar este diario, en el máximo nivel del Gobierno descuentan que la Bicameral difundirá finalmente sus dictámenes. Como Marconato ya entregó su presentación –lo hizo el jueves, cuando Redrado aún no había concluido su testimonio ante la comisión–, la expectativa está puesta en lo que puedan llegar a opinar Prat Gay, el economista estrella de la Coalición Cívica, y el propio Cobos (ver aparte).

Más allá de si Prat Gay y Cobos terminan presentando un consejo común o si eligen diferenciarse en algún punto, lo cierto es que la Casa Rosada espera que ambos presenten un mosaico de argumentos algo ambiguos. "Van a sacar un dictamen confuso, no algo contundente", vaticinó anoche ante Página/12 un ministro que en los últimos treinta días siguió muy de cerca el affaire Redrado. "Van a decir que en parte está bien y en parte está mal", arriesgó el funcionario. Se refería a la remoción del ex Golden Boy dispuesto por la Presidenta. En el Ejecutivo creen que la mayor prevención de Cobos y Prat Gay será hacer lo imposible para evitar que se los pueda asociar excesivamente con el oficialismo.

En el Gobierno también hay consenso al analizar los últimos movimientos del ex Golden Boy. Todos los funcionarios consultados coincidieron en que cometió errores, que sus marchas y contramarchas le terminaron arrebatando la protección de los bloques opositores. "Ha quedado como un cachivache", evaluó el ministro que anoche dialogó con Página/12. "Hace un mes, cuando tenía que presentar la renuncia ante la Presidenta, no lo hizo. Prefirió armar este sainete involucrando a la Justicia", lo criticó ayer el ministro de Economía, Amado Boudou (ver página 5). Las últimas acciones de Redrado incluso fueron motivo de ironías entre los miembros del bloque oficialista en Diputados. Sarcasmo y cierta indignación surgían espontáneamente al hacer un balance de los últimos treinta días en la vida de Redrado.

"Primero –enumeró ante este diario un activo miembro de la bancada K– no cumplió con el Fondo del Bicentenario. Después se negó a renunciar. Luego resistió la remoción y fue a la Justicia. Cuando lo repusieron, estaba contento. Cuando no le confirmaron el fallo de primera instancia, intentó ingresar un domingo a la tarde a su oficina del Banco Central. Después dijo que iba a denunciar a los amigos del poder que compraron dólares. Luego se desdijo, declaró que no había dicho eso. Entonces pidió que se reúna la Comisión Bicameral. Después dijo que no iba a ir a declarar. Cuando entró finalmente a declarar, dijo que no iba a presentar la renuncia después de dar su testimonio ante la Bicameral. Renunció después de declarar."

Otra muestra de la sorna con que tomaron los últimos movimientos de Redrado en el bloque K la aportó el diputado Carlos Kunkel. Atribuyó la conferencia de prensa de Redrado en el Hotel Marriott Plaza a "su espíritu payasesco". Luego analizó la renuncia del ex Golden Boy como una señal "positiva", que demostraba el fracaso de "la ofensiva desestabilizadora generada por (el CEO del Grupo Clarín) Héctor Magnetto, y canalizada a través del vicepresidente". "A partir de ese fracaso hay un nuevo fortalecimiento de la democracia. Lo lamentable es que estos cuarenta días de payasada provocaron algunas confusiones en el sistema financiero", dijo Kunkel.

Endeudarse, desendeudarse

Redrado también recibió duras críticas por el contenido de sus declaraciones en la rueda de prensa del Hotel Marriott. El ex Golden Boy había realizado allí un balance de su actuación al frente del Banco Central. "Se atribuye logros propios que no son suyos, sino del Gobierno", cargó Fernández. "(En una reunión) dijo que íbamos a tener una balanza comercial de 6 mil millones de dólares y que no sabía cómo se iban a pagar las deudas de 2010, cuando la realidad fue que eran 17.100 millones. En el Gobierno tenemos elementos para exhibir y ahora resulta que en una conferencia de prensa (Redrado) denuesta al Gobierno y se adjudica todos los beneficios que ha tenido el país y que no son de su autoría", le reprochó el jefe de Gabinete.

En el análisis del Gobierno también hubo espacio para hacer un repaso de las últimas negociaciones y renegociaciones de deuda. En el Ministerio de Justicia y la Procuración General del Tesoro habrían comprobado con cierta indignación que durante el famoso megacanje lanzado por Domingo Cavallo durante la presidencia de Fernando de la Rúa –que consistió en la emisión masiva de títulos públicos con un nivel de endeudamiento muy grande y con altas tasas de interés– se habría ordenado la emisión de los títulos por decreto, con el dictamen de los ministerios de Economía y la Secretaría Legal y Técnica, pero sin el acompañamiento del expediente que –según el procedimiento– debía ingresar obligatoriamente a la Procuración General del Tesoro.

En el Ejecutivo preparan ese antecedente para usar como argumento en caso de que sea necesario debatir con el bloque de la UCR en el Congreso. "Esto es una parábola de la Argentina. Para endeudarse en un nivel tan extremo, que es un hecho negativo porque implica una subordinación política, no había expediente y para desendeudar al país y pagar la deuda contraída por ellos nos requieren un formalismo extremo. Basta ver el nivel de exigencia formal que tienen ahora los radicales, y cuando ellos fueron Gobierno y endeudaban alegremente el país sin ningún tipo de exigencia formal", se quejó ante Página/12 uno de los miembros del Gabinete. Como se ve, en el Gobierno velan armas para las próximas batallas legislativas.

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