Cargados de pasado, ideas, excusas y verdades

Tanto Roberto Palina como Gumersindo Parajón tienen una larga trayectoria de militancia en el campo popular. Ese pasado se les nota en sus primeras propuestas: promover un fondo de reparación histórica para Tucumán por el daño social y económico que produjo el cierre de los ingenios durante el onganiato y mermar la edad para que los trabajadores se jubilen.
Incluso la proclama común que sostienen es la defensa de las economías regionales. Los dos se enorgullecen de haber dado pelea durante la democracia y también durante los años de hierro.

Pero tanto Palina como Parajón se ven necesitados de justificativos sobre su presente. El primero se presenta como opositor luego de que se mudó al alperovichismo en 2008. Entonces alega que la UCR lo expulsó y que el PJ le permitió plasmar proyectos en leyes. Y Parajón, que en 2007 integró con referentes de la derecha y del peronismo la exitosa Concertación UNA, tiene que explicar por qué ahora apostó por la división de la oposición, tan funcional al Gobierno. Y ahí es cuando hace lo que mejor sabe: criticar a todos.

Trascendiendo las excusas, uno y otro sueltan no pocas verdades. Palina afirma, incontestable, que lo echaron de la UCR por proponer lo que sus expulsores buscaron más tarde: acercarse al PJ disidente. Y Parajón golpea en el plexo: los partidos se aburguesaron. El 28 las urnas les dirán si son acusadores o acusados.

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