A la carga por lo de siempre

En la semana que pasó, ya comenzaron a sonar los ecos de demandas de larga data, como lo son la pelea por los recursos o por la prórroga de la Promoción Industrial. La gestión Fonzalida, en Chilecito, en agonía
A casi un mes de las elecciones legislativas, parece que todo comienza a volver a la normalidad en la Provincia, en lo que a demandas y necesidades respecta. Mucho más ahora que la pandemia de gripe A "aflojó" un poco y las miradas ya no se centran tanto sobre el atribulado sistema de salud riojano, del que ya se habló largo y tendido.

Ahora sí, llegó definitivamente la hora de los reacomodamientos tras el simbronazo eleccionario que, desde Nación hacia las provincias, marcó un antes y un después en las relaciones y, de aquí en más, todo se encamina hacia una etapa de negociaciones en la que todos y cada uno de los protagonistas harán sus apuestas.

Y, claro está, La Rioja no es la excepción a la regla. Rara vez lo es realmente. Y en la semana que pasó, ya comenzaron a sonar los ecos de demandas de larga data, como lo son la pelea por los recursos o por la prórroga de la Promoción Industrial, un verdadero talón de aquiles en lo que va de la gestión del gobernador Luis Beder Herrera que, más que obtener alguna que otra señal aparentemente en positivo, nada concreto obtuvo aún.

Incluso, mucho se habló de la última visita a la Provincia de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en ocasión de inaugurar nuevas instalaciones en una fábrica del Parque Industrial. En aquella ocasión, las expectativas por un anuncio que se espera largamente y que no llega, se vieron nuevamente truncadas y, para muchos, ese arribo de la primera mandataria dejó un sabor amargo que posteriormente se tradujo en las urnas, en lo que también dieron en llamar el voto anti K.

No obstante, y especulaciones mediante, lo cierto y concreto es que más de 10 mil puestos de trabajo penden de una decisión que escapa al Gobierno provincial, más allá de las gestiones que se realizan permanentemente y tal como ocurrió hace apenas algunos días con la reunión que mantuvo la ministra de Producción del Gobierno nacional, Débora Giorgi, con los diputados nacionales Alberto Paredes Urquiza, Griselda Herrera, Fernando Rejal e Hilda Aguirre de Soria, junto con el subsecretario de Industria de la Nación, Héctor Alonso y el secretario de Inversiones, Miguel De Gaetano.

Básicamente, el planteo de La Rioja, en línea con las acciones iniciadas por el Gobernador ante la Presidenta, apunta a preservar las fuentes de empleo que representan las empresas radicadas al abrigo del sistema de Promoción Industrial, que se extingue definitivamente en 2012 y, en este sentido, desde el oficialismo se mostraron optimistas una vez más al afirmar que Nación incluyó en su agenda de temas a resolver, el reclamo de la Provincia, en el marco de un plan de desarrollo integral que incluya también obras de infraestructura rural para el sector agropecuario y la localización de proyectos y emprendimientos que impliquen la generación de empleo genuino y la captación de inversiones.

Tras el encuentro con Giorgi, se acordó que en los próximos días La Rioja presentará un plan de desarrollo integral, que tendrá como uno de sus fundamentos resolver cómo continuará la actividad industrial riojana luego de la finalización de la Promoción Industrial. En tanto que el objetivo de máxima no es sólo lograr los beneficios que permitan la continuidad de las actuales empresas instaladas en el territorio provincial, sino propender a generar nuevas inversiones genuinas en el sector industrial. Todo está por verse.

Fondos

Pero no sólo la prórroga de la Promoción Industrial desvela por estos días al Gobierno provincial. Los recursos, tal como viene ocurriendo desde hace mucho tiempo, siguen siendo una preocupación constante y sonante. Y, una vez más, La Rioja irá a la carga por aumentar los recursos extracoparticipables e intentar que se incorpore en el próximo presupuesto nacional. Los motivos: la espiral inflacionaria y gastos mayores por parte del Estado en medidas anticrisis, que meritúan un incremento en esa asignación.

En la negociación, será clave el accionar de los cinco diputados riojanos, quienes al respecto ya sentaron algunas bases: garantizar la llegada de obras públicas financiadas por el Gobierno nacional, lograr el incremento de los 400 millones de pesos anuales que llegan por fuera de la coparticipación y que estos recursos estén incorporados en el presupuesto nacional del próximo año, ya que el último incremento -alcanzado durante el actual Gobierno de Luis Beder Herrera- no forma parte del presupuesto que envía todos los años el Gobierno nacional.

Habrá que ver, a partir de ahora, cuánto influye en la negociación por fondos extras, los resultados en las últimas elecciones legislativas, en las que el oficialismo riojano perdió sorpresivamente un diputado en manos del radicalismo, lo que de alguna manera dejó mal parado al Gobierno provincial, comprometido con la causa K, para la cual había prometido las dos bancas en disputa.

El dato no es menor y ya están claramente a la vista las primeras consecuencias de las últimas elecciones, con el reclamo directo de la oposición hacia el Gobierno en cuanto a la necesidad de realizar cambios en el gabinete provincial y en las políticas de Gobierno, en virtud de los resultados que marcarían, siempre según la oposición, un descontento de la gente.

Sin embargo, hasta el momento y al menos públicamente, el Gobierno no se hizo cargo de los resultados electorales que más allá de otorgarle el triunfo -aunque no de la manera esperada- generó otro escenario político no sólo por las bancas logradas por el radicalismo en la Cámara de Diputados y en el Concejo Deliberante de la Capital, si no además porque desenmascaró una interna feroz que tiene el oficialismo y que muchos prefieren disimular -aunque hoy parece improbable poder hacerlo- hasta la nueva convocatoria electoral.

Debacle

Donde si se produjo una verdadera debacle (por no decir un desastre político y dirigencial mayúsculo), tal como era previsible, es en Chilecito, donde el intendente Lázaro Fonzalida enfrenta su peor momento, producto de una cadena interminable de errores y desaciertos y, sobre todas las cosas, falta de tacto y estrategia.

El caos que desde hace tiempo se desató en la Perla del Oeste y que provocó muchos llamados de atención finalmente tuvo su crisis esperada y estalló un escándalo político que pone -aún más- en duda la habilidad del jefe comunal chileciteño para equilibrar una Municipalidad desgastada, poco seria y con altas probabilidades de precipitarse definitivamente.

Los magros resultados electorales pese a disponer de todo el aparato financiero y político; las diferencias y desventuras entre los mismos integrantes del gabinete municipal y las alianzas poco convenientes, fueron el detonante para que la pobre y deslucida gestión de Fonzalida se vea agotada y enmarcada en un escenario poco alentador a tan solo un año y medio de gestión.

La debacle de una gestión ineficiente tuvo su pico más alto con la masiva renuncia de miembros del gabinete y encontró en la ausencia de Fonzalida -una vez más ante los inconvenientes- tal vez el reflejo más claro de por qué en Chilecito las cosas están como están.

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