A la carga

Sorprendidos por la convocatoria de la concentración que realizó la semana pasada, los amigos del intendente Daniel Giacomino se animaron a repetir la escena, aunque con otras características y envergadura.
Por si alguien no lo percibió aún, el jefe del Palacio 6 de Julio enfila sus naves hacia 2011. En otras palabras, está mostrando claramente su aspiración de ser candidato a gobernador.

Una aspiración lícita y razonable en todo ciudadano, en especial si se trata del intendente de una ciudad de vital trascendencia para el desarrollo de la provincia.

Es de manual que ser intendente de Córdoba, la ciudad que concentra el 40 por ciento del electorado, es un excelente trampolín para intentar concretar aspiraciones políticas de mayor envergadura. De todas maneras, el mismo manual expresa con claridad que las chances de concretar las aspiraciones-sueños de un intendente de la ciudad de Córdoba se agigantan si se es un buen intendente de la ciudad de Córdoba.

Giacomino tuvo un "éxito" durante la campaña, cuando con un par de acciones concretas dejó sin respuestas a Luis Juez. Eso se tradujo, sin dudas, en uno de los factores que le mermaron votos al ahora senador electo por el Frente Cívico.

A partir de ahí, Giacomino abrió una puerta y comenzó a caminar.

Pero en su tránsito parece no tener en cuenta (o no tiene demasiado éxito) algunos puntos básicos de su gestión.

Lo prioritario de un intendente es mantener la ciudad que gobierna ordenada, limpia, floreciente.

En Córdoba, esos ítems distan de ser una realidad. A veces, los pequeños ejemplos son altamente ilustrativos. Se lanzó una marketinera campaña para poner "curitas" a las veredas rotas y obligar a los frentistas a repararlas. Pero ayer, una cronista de Canal Doce entrevistaba al funcionario que presentaba la estrategia frente al Mercado Norte. Y el cordón de la vereda (que depende de la Municipalidad) estaba roto.

Sería bueno poner en orden la ciudad y, por ejemplo, que el área peatonal no sea un sendero sucio ni en el que se huelen aromas que deprimen. Que no haya yuyos en los paseos públicos, que no haya baches... Esa, tal vez, sea la mejor plataforma de lanzamiento. Mostrar lo que se hizo es siempre una buena estrategia de propaganda. El marketing puro y duro, a la larga, cuesta caro...

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