Caravana sin gente y con mucha seguridad.

El hermetismo fue total. Hasta que el vehículo no se puso en marcha, nadie supo decir cuál iba a ser el recorrido que realizaría la presidenta Cristina de Kirchner desde Casa de Gobierno hasta el nuevo hospital Rawson.
Lo único que estaba seguro es que iba a ser por tierra. El traslado fue a toda velocidad. No duró más de 7 minutos. Se hizo por Avenida Circunvalación en una combi gris que pertenece al EPSE. Adelante del vehículo iban varios patrulleros y policías en moto. Detrás, una camioneta de Bomberos y otra perteneciente al grupo GERAS. En esta travesía fugaz abundó la seguridad, pero la gente que estaba en la calle no se enteró que adentro del vehículo iba la Presidenta.

Ni la Policía de la provincia ni la custodia presidencial precisaron la ruta que iba a seguir la Presidenta, a pesar de la insistencia de la prensa. Es por eso que a primera hora de la mañana se barajaba varias posibilidades. Una fue que iba a salir por calle Sarmiento y tomar Circunvalación hasta Avenida Rawson, para luego ingresar al hospital por calle Santa Fe. Otra versión que se corrió fue que iba a salir por Avenida Libertador. Algunos se animaron a afirmar que iba a atravesar todo el centro y hasta se corrió la voz de que la Presidenta se bajaría en el auditorio Juan Victoria para ver la muestra de dinosaurios Titanes de Ischigualasto. Esta última fue la versión que más circuló hasta último momento. Tanto así que había apostada en el lugar una veintena de policías. Según fuentes allegadas al Gobierno, la idea del gobernador José Luis Gioja era pedirle a Cristina de Kirchner que visitara el auditorio, pero esto no se dio porque las actividades comenzaron con más de una hora y media de retraso.

A diferencia de la caravana que se armó en la visita anterior, desde Pocito hasta el Centro Cívico, en esta no hubo gente apostada en la calle para verla pasar. No hubo flores ni pancartas. Esto fue porque no se sabía qué camino iba a seguir. Lo que sí abundó fueron policías cortando calles y sirenas de los vehículos oficiales que custodiaron a la Presidenta. El viaje desde Casa de Gobierno hasta el hospital duró pocos minutos. Al final, la movilidad salió por Libertador y luego tomó por Circunvalación. Bajó por Hipólito Yrigoyen, para pasar por Estados Unidos e ingresar al nuevo edificio por calle Santa Fe.

Fue recién en la puerta de la terminal, cuando la gente se dio cuenta de que en la combi gris iba la Presidenta. Ahí empezaron las primeras corridas de los curiosos que querían verla de cerca. Pero la seguridad fue tanta que nadie pudo ingresar a calle Santa Fe, que estaba totalmente vallada y custodiada por la Policía. Durante todo el trayecto la mandataria viajó sentada al lado del chofer de la movilidad. Ingresó por un portón custodiado al que nadie más tuvo acceso. Los funcionarios que estaban en Casa de Gobierno salieron antes que ella, hacia el hospital, e ingresaron por otro portón.

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