De cara a las elecciones del domingo, Micheletti se aparta temporalmente de la presidencia

El gobernante de facto de Honduras, Roberto Micheletti, se apartó este miércoles temporalmente del poder para centrar la atención en los comicios del domingo, mientras la Corte Suprema se reunió para elaborar su dictamen sobre restituir al presidente depuesto Manuel Zelaya.
Micheletti, quien insiste en considerar que los comicios son la única salida a la prolongada crisis política, dejará el poder hasta el 2 de diciembre, el mismo día en que el Congreso Nacional decidirá si restituye a Zelaya, derrocado en el golpe de estado del 28 de junio.

El objetivo de esta decisión es que las elecciones sean "tranquilas, transparentes, pacíficas", dijo el ministro de la Presidencia, Rafael Pineda Ponce.

Nadie reemplazará durante estos días a Micheletti, aunque éste reanudaría inmediatamente sus funciones en caso de que la situación así lo aconseje.

Por su parte, el Ministerio Público entregó este miércoles al Congreso Nacional su dictamen sobre la restitución de Zelaya, mientras que los magistrados de la Corte Suprema se reunieron para elaborar su parecer, que debe ser entregado a la secretaría del Congreso esta semana.

Después de que lo hicieran el Ministerio Público, la Comisión de Derechos Humanos y la Fiscalía, la Corte es la única institución que falta por entregar su dictamen al Congreso, que debe reunirse el 2 de diciembre para decidir si restituye a Zelaya o no, como prevé el acuerdo Tegucigalpa/San José.

Dicho acuerdo, suscrito el pasado 30 de octubre por las comisiones negociadoras del gobierno de facto de Micheletti y de Zelaya, bajo presión de Estados Unidos, ha sido declarado letra muerta por el presidente depuesto, refugiado en la embajada de Brasil desde el 21 de septiembre, cuando entró clandestinamente al país, al no haber sido restituido en el poder antes de las elecciones generales del 29 de noviembre.

En plena recta final de las elecciones, en las que 4,6 millones de hondureños están llamados a elegir presidente, diputados y autoridades municipales, arrecian las manifestaciones a favor y en contra de los comicios, tanto a nivel interno como internacional.

La Resistencia contra el Golpe, un conglomerado de asociaciones, movimientos y sindicatos que apoyan a Zelaya, trata de persuadir a la población para que no vote el domingo ni salga de sus casas para "no legitimar el golpe".

"Este proceso es ilegítimo, inmoral", dijo Juan Barahona, uno de los dirigentes de la Resistencia, quien pidió que se pospongan las elecciones hasta que se restituya a Zelaya.

Desde el gobierno de facto y los propios candidatos, en particular los dos con mayores posibilidades, Porfirio 'Pepe' Lobo del Partido Nacional (PN, derecha), favorito en las encuestas, y Elvin Santos, del Partido Liberal (PL, derecha) -el mismo que el de Zelaya y Micheletti - se multiplican los mensajes para alentar a los hondureños a que voten.

Unas dos mil personas de la Unión Cívica Democrática (UCD), favorable al gobierno de facto, salieron este miércoles a las calles para pedir a los hondureños que voten.

"Quizá habrá gente que quiera asustar, pero no deben tener temor", dijo la diputada del PL Marcia Villeda.

Cerca de 30.000 militares y policías se encargarán de garantizar la seguridad de los votantes y del proceso.

Asimismo, más de 350 observadores internacionales velarán por la limpieza de estos comicios, entre ellos personal del Congreso estadounidense y ex altos cargos políticos.

Al igual que en el interior del país, la comunidad internacional se encuentra divida. Además de Estados Unidos y Panamá, Perú anunció que también reconocerá el proceso.

Pero varios países, entre ellos Brasil, Argentina, Paraguay, Guatemala y Venezuela anunciaron que no reconocerán los comicios. Entre tanto, países como México y El Salvador evalúan qué posición tomarán.

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