El capitalismo autoritario de Kirchner

Por Rosendo Fraga

El modelo económico de Kirchner no es el estatismo, el populismo o el socialismo del siglo XXI de Hugo Chávez.

Mirando el mundo, lo más parecido al modelo kirchnerista es el "capitalismo de amigos" en la Rusia de Putin, aunque como modelo se manifiesta en forma más extrema.

En este país, hay propiedad privada, pero el empresario que enfrenta al estado puede hasta ir preso, además de perder su propiedad como ha sucedido con varios magnates surgidos tras la caída del muro.

Hace tres meses, en Rusia se prohibió la difusión de los datos de desempleo; algo que tiene cierta analogía con la negación de la realidad del Indec de Guillermo Moreno. Un par de meses atrás, Putin, en su condición de primer ministro y hombre fuerte del régimen, obligó al hombre más rico del país a acompañarlo a la televisión y ante las cámaras lo obligó a reabrir una empresa que había cerrado por la crisis global.

Putin no estatizó la empresa cerrada, sino que obligó a su dueño a reabrirla manteniendo él la propiedad.

Este modelo que puede ser denominado también como "capitalismo autoritario", analizado en la perspectiva académica, es el modelo económico de los regimenes fascistas europeos del siglo XX.

En la Alemania nazi o la Italia fascista no se anuló la propiedad. Incluso, la fábrica alemana más importante de armamentos (Krupp) fue privada durante toda la Segunda Guerra Mundial.

Pero era un capitalismo en el que el gobierno fijaba no sólo las reglas de juego, sino también los márgenes de ganancia y el empresario que enfrentaba al poder perdía su empresa.

Es así como el "capitalismo autoritario" vigente en Rusia, se asemeja al modelo capitalista del fascismo.

En la Argentina, la política que desarrolló Guillermo Moreno desde la Secretaría de Comercio se inscribió claramente en la dirección de este tipo de modelo. La transacción con Repsol-YPF para que un grupo afín al Gobierno adquiriera una parte de la empresa es también una manifestación de ello. El rol de la AFIP y la Oncca en las exportaciones del agro va en el mismo sentido.

Para Kirchner la estatización es un recurso de última instancia -lo usó en el caso de Aerolíneas Argentinas tras fracasar en lograr un inversor privado local- y la nacionalización, en cambio, es un objetivo a lograr. De hecho, ésta se da a través de grupos privados locales afines al oficialismo.

El conflicto del Gobierno con el grupo Clarín por el fútbol y ahora por la fusión de los cables, la pugna por el control de Telecom y el enfrentamiento con el grupo Techint son manifestaciones de este modelo. La Asociación de Empresarios Argentinos (AEA), el Instituto para el Desarrollo de Ejecutivos en la Argentina (IDEA), la Unión Industrial Argentina (UIA) y la Comisión de Enlace advirtieron públicamente en los últimos días, con diversas pero coincidentes expresiones, sobre las consecuencias de estas situaciones.

Pero también lo expresan las declaraciones de la Presidenta al proponer que se elabore un "padrón de ricos"- en realidad, no hace falta hacerlo porque basta con ver la lista de los mayores contribuyentes a la AFIP- para mejorar la distribución del ingreso.

Es así como el modelo económico de Kirchner, el "capitalismo autoritario", es diferente al de Chávez, cuyo socialismo del siglo XXI es una combinación de estatismo y populismo. Sin embargo, encuentra analogías y coincidencias con el de Putin en Rusia.

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