¿Un "capitalismo de amigos"?

Por: Ricaro Kirschbaum

Los empresarios sospechan que las críticas de Kirchner a Siderar, una de las empresas del grupo Techint, junto al reclamo sindical en aumento, sea el comienzo del asedio oficial a la compañía siderúrgica. Y que el final de esa táctica sea similar a las nacionalizaciones que decidió Chávez en Venezuela.Las menciones críticas a Techint, desde aquella decisión venezolana, se han repetido en el Gobierno argentino. Primero fue la Presidenta, molesta porque una parte la indemnización que obtuvo Techint por una de las fábricas fue depositada en el exterior. Luego siguió Néstor, en plena campaña denunciando que Siderar repartió dividendos en vez de honrar una supuesta deuda con los trabajadores. La empresa lo ha desmentido.

El fondo de la cuestión es que se ha instalado la sospecha de que el Gobierno puede avanzar en la misma dirección que Chávez.La ofensiva de Kirchner, además, tiene que ver con la creencia de que la fuerte reacción empresaria le abrió al Gobierno otro frente crítico. Ya se sabe que los Kirchner no toleran que otros sectores tomen la iniciativa y armen la agenda política.El Gobierno ha dicho que gestionará ante Chávez la indemnización para Techint pero que no opinará sobre esa decisión soberana, lo que ha sido un acuerdo de fondo con la expropiación.

Hay empresarios que están convencidos de que aquí se pondrá en escena una versión argentina del "capitalismo de Estado". Esto es la combinación entre la presión del Gobierno y la disposición de sectores "amigos" a adquirir total o parcialmente empresas. Dos brazos de una táctica para adquisiones hostiles. Se trata de una variación hacia el capitalismo de amigos con la colusión de intereses políticos y privados, bajo el paraguas del "interés nacional".

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