Capital sumarió en 2008 a 6,5% de su personal por faltas graves

La presentación de certificados médicos adulterados y ausencias fueron las causas más comunes. Son 140 casos sobre una planta total de 2.200 empleados. Hubo 30 despedidos.
Adulteración de certificados médicos, robo de combustible y faltas crónicas e injustificadas fueron las principales inconductas graves detectadas durante 2008 entre sus trabajadores por la Municipalidad de Capital. Por estas y otras indisciplinas, 6,5% de la planta de personal de la Comuna fue sumariada.

Se trata de unos 140 trabajadores que terminaron con un sumario administrativo abierto a raíz de faltas laborales graves descubiertas por sus jefes o por las estructuras administrativas del Municipio.

El dato lo confirmó a UNO la secretaria de Gobierno de Capital, Sandra Gómez, quien manifestó que “para ser causas graves la cifra es alta porque nuestra planta total de empleados ronda los 2.200 trabajadores. Pero hemos sido firmes en investigar y sancionar de ser necesario porque hay que terminar con el mito de que el empleado público, haga lo que haga, es intocable”.

De los 140 sumariados, unos 30 ya fueron cesanteados, otros casos archivados y el resto aún son investigados. Éstos están fuera de los 35 contratos que a fin de año la Comuna no renovó “por bajo rendimiento laboral”.

Audaces y atrevidos

Los hechos más comunes por los que el Municipio comenzó a abrir sumarios a sus empleados durante el 2008 generarían asombro en cualquier empleador de la actividad privada.

“Lo más frecuente que enfrentamos fueron los certificados médicos adulterados”, contó Sandra Gómez.

La funcionaria explicó que “nos encontramos con certificados de salud para justificar cierta cantidad de faltas al trabajo que tenían sello y la firma falsificadas”.

Y para el asombro detalló: “Fueron muchos casos y nos sorprendió. A tal punto que citamos a algunos médicos que allí figuraban y éstos nos confirmaron que no habían extendido esos certificados y que no era su rúbrica la que estaba allí. Evidentemente hay alguien en esta ciudad que tiene sellos duplicados y ofrece el servicio”.

No fue la única práctica trucha. Otra más corrupta provocó también la apertura de una buena cantidad de expedientes administrativos: el robo de combustible. No explicaron cómo fue descubierto pero la Comuna detectó que el gasto en combustible no se ajustaba a las previsiones y cálculos que ellos tenían y que las diferencias aparecían entre aquellos empleados que tenían autorización de comprarlo a nombre del Municipio.

“Al principio de 2008 se vio mucho pero en cuanto empezamos a abrir un sumario tras otro rápidamente descendieron los casos y ahora casi no hay”, puntualizó la secretaria de Gobierno.

Ausentes sin aviso

Mientras algunos se preocuparon en falsificar certificados médicos para mantener la fuente de empleo otros directamente no se molestaron en usar esas artimañas despreocupados de que les pudiera llegar su San Martín.

Por eso el ausentismo injustificado también estuvo entre los principales motivos a la hora de sumariar a empleados en el Municipio.

Gómez dio cuenta de un caso emblemático: “Tuvimos un trabajador que faltó 19 de los 25 días hábiles del mes. En otros casos no estuvieron a la altura de este pero superaron generosamente lo que marca la ley, que dice que 6 faltas injustificadas son motivo de cesantía laboral”. La diversidad de inconductas no se detuvo allí. Hubo trabajadores que con certificado de salud trucho o legal extendido por algún galeno amigo fueron hallados prestando otros servicios laborales cuando según la papeleta tenían que estar en reposo y en cama.

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