Capital: quieren prohibir la venta ilegal y a los "trapitos"

Las faltas serán controladas por la Metropolitana. La Ciudad busca endurecer la normativa porque dice que es difícil comprobar las contravenciones. Desde la oposición legislativa contestan que falta control y que la Policía debería prevenir esos delitos.
El Ejecutivo porteño enviará un proyecto a la Legislatura para endurecer el Código de Contravenciones en dos artículos puntuales: cuidacoches y venta ambulante.

Así se lo confirmó a Clarín el jefe de la Policía Metropolitana, Eugenio Burzaco: "Estamos estudiando el proyecto, lo enviaremos en marzo cuando se retome la actividad en la Legislatura. Queremos tener un Código que sea operativo. Hoy resulta muy difícil comprobar que los cuidacoches exigen plata, y respecto de la venta ambulante la dificultad está en comprobar si es por mera subsistencia o no". Burzaco propone los cambios porque una de las principales tareas de la Metropolitana será, precisamente, combatir las contravenciones.

¿Cuáles son los problemas actuales? Por el lado de los trapitos, hoy el artículo N° 79 del Código de Contravenciones dice: "Quien exige retribución por el estacionamiento o cuidado de vehículos en la vía pública sin autorización legal, es sancionado con uno a dos días de trabajo de utilidad pública o multa de $ 200 a $ 400. Cuando exista previa organización, la sanción se eleva al doble para el organizador".

El problema es que se hace difícil probar que el cuidacoches "exigió" y no simplemente "pidió" una retribución. En esa zona gris, termina sucediendo que, así como hay gente que simplemente quiere una propina, otros exigen de mal modo que les paguen hasta $ 40 en un recital o un partido de fútbol. De hecho, hace falta que el dueño del auto vaya a declarar a la fiscalía contravencional que le exigieron la plata, y mucha gente no quiere perder tiempo haciendo la denuncia.

En tanto, el conflicto con la venta ambulante también tiene que ver con cómo quedó redactado el Código. El artículo N° 83 establece multas de $ 200 a $ 600 a quien organiza actividades lucrativas no autorizadas en el espacio público, y de $ 5.000 a $ 30.000 si lo hace en volúmenes y modalidades similares a las de un comercio común. Pero a la vez dice que no es contravención si la venta se hace "por mera subsistencia". El problema es que no queda claro cuando una persona vende por mera subsistencia o no, y entonces queda una zona gris en la que terminan actuando redes cuasi mafiosas que venden desde CD truchos hasta ropa o juguetes, muchas veces explotando a los vendedores.

La necesidad de reformar el Código viene siendo también pedida por la Justicia Contravencional.

Luis Cevasco, el fiscal general adjunto en lo Contravencional y de Faltas, explicó: "La redacción actual del Código hace que se vuelva difícil proceder. Además el mismo Código, en su artículo 1°, dice que las contravenciones se producen cuando hay lesividad, se sancionan las conductas que impliquen daño cierto para los bienes jurídicos individuales o colectivos. Por lo tanto, si la venta es por mera subsistencia o se pide pero no se exige dinero por cuidar un auto, no habría contravención. Pero la decisión la tiene que tomar un juez, no puede quedar en manos de la Policía".

Claro que para pasar la reforma el macrismo necesitará apoyo de al menos parte de la oposición, ya que los cambios al Código precisan de 31 votos, pero PRO tiene 26 bancas.

La discusión no será simple. Martín Hourest, de Proyecto Sur, aseguró: "El poder de policía tiene que estar antes que la represión. Macri sabe que la Policía y los clubes de fútbol consienten o fomentan la actividad de los cuidacoches. Y en cuanto a la venta ambulante, no se puede criminalizar a los trabajadores, hay que perseguir a las redes mafiosas que los explotan".

En un sentido similar se pronunció Sergio Abrevaya, de la Coalición Cívica: "No está mal actualizar el Código. Pero sin control en la calle la ley no alcanza. Por ejemplo, la feria de Parque Centenario tiene hoy más gente que durante la crisis de 2002, porque el Ejecutivo no controla". En tanto, Diego Kravetz, del bloque Peronista, afirmó que "si la Metropolitana, en vez de escuchar dirigentes opositores, saliese a la calle en su rol de preventor de delitos y contravenciones, no estaríamos discutiendo la problemática de los trapitos, porque impedirían que se lleve a cabo los ilícitos relacionados con la actividad".

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