Capital: lanzan una ofensiva casa por casa para actualizar el ABL

El Gobierno porteño ya envió 33 mil intimaciones para que los vecinos declaren desde obras nuevas hasta el cambio de la instalación eléctrica. La obligación figura en el Código Fiscal pero pocos la cumplen. Buscan así recaudar $ 8 millones más.
El Gobierno porteño ya intimó por carta a 33.000 contribuyentes de ABL para que declaren si realizaron construcciones en sus viviendas, para de esa forma actualizar lo que pagan por la tasa. En esta etapa notificaron a casas y PH construidas hasta 1939, las que muy probablemente tengan refacciones hechas, pero a lo largo de este año también les enviarán la nota a comercios y oficinas.

Así lo informaron en la Agencia Gubernamental de Ingresos Públicos de la Ciudad (AGIP), que mandó las notas junto con las boletas de ABL que llegaron a las viviendas por estos días. Quienes recibieron la nota deben contactarse con el organismo, a través de la página www.agip.gov.ar, en el apartado "Declare sus metros". Allí podrán combinar una visita de un inspector, que revisará las obras que se hayan hecho en la casa.

La declaración de las refacciones figura en el Código Fiscal y es una obligación de todos los contribuyentes, pero pocos la cumplen. "Algunos no declaran para evadir, pero muchos otros porque no saben. Por eso ahora damos la oportunidad de cumplir voluntariamente. Los que lo hagan tendrán luego facilidades de pago, pero quienes no declaren y hayan hecho obras recibirán una inspección y deberán pagar sin facilidades", aseguró el titular de la AGIP, Carlos Walter.

Si no hicieron obras, o las que realizaron no fueron lo suficientemente importantes como para que tengan que pagar más, seguirán abonando lo mismo. Por esto, en el organismo insisten con que no se trata de un revalúo o un aumento de impuestos sino de una medida antievasión.

Durante 2008 la agencia ya había enviado 3.000 cartas a propiedades construidas hasta 1929, que quedan en Saavedra, Núñez, Colegiales y otros barrios residenciales. Unos 150 contribuyentes hicieron su declaración, y el resto recibió o le llegará la inspección.

¿Qué es lo que se debe declarar? Básicamente, todas las refacciones que impliquen sumar metros o modernizar la propiedad. Es que la tasa se cobra sobre el valor patrimonial de los inmuebles. Por ley, las viviendas, comercios y oficinas están divididas en seis categorías, desde las precarias hasta las de lujo. Existe una lista de las instalaciones que puede tener una propiedad (cantidad de baños, pileta, quincho, tipos de revestimientos, calefacción central, etc.) por la que se van otorgando puntos. Cuantas más o mejores instalaciones más se paga.

Por supuesto, algunas obras o instalaciones no hace falta declararlas, como la colocación de un aire acondicionado o trabajos de mantenimiento como la pintura (ver Qué se debe...). Tampoco la restauración de balcones y fachadas, que también son obligatorias pero no por una cuestión patrimonial sino de seguridad, para evitar desprendimientos o derrumbes.

Puede suceder que una persona no haya realizado reformas pero sí el dueño anterior de la casa y que no las hubiera declarado. De cualquier manera se las tomará en cuenta, y habrá que pagar retroactivo como si hubieran sido hechas hace cinco años (es el tope que fija la ley). Para saber qué figura declarado en cada propiedad, cualquier contribuyente puede pedir en la AGIP que le den un Certificado de Valuación Inmobiliaria. De hecho, en el organismo recomiendan que quienes vayan a comprar un departamento le soliciten a su escribano que lo tramite, para no encontrarse tras la operación con una inspección y que tengan que pagar más ABL del que calculaban. De cualquier forma, el ABL anual nunca puede superar el 1% del valor de mercado de la vivienda.

En la AGIP dicen que no le enviaron cartas a cualquier sino que seleccionaron las partidas luego de haber hecho un cruzamiento de datos con fotos (tienen imágenes actualizadas de todas las parcelas de la Ciudad), relevamientos en la calle e informes que les pidieron a las ART, las prestadoras de servicios públicos y las cadenas que venden materiales para la construcción (para detectar dónde hubo albañiles trabajando, pedidos de conexiones de agua o luz, o entregas de materiales).

Con esta política de detección de metros cuadrados en evasión, la AGIP busca recaudar entre 7 y 8 millones de pesos este año. En 2008 encontraron 1,5 millón de m2 que no figuraban en el padrón.

Para definir la valuación fiscal que se toma para cobrar el ABL, el Gobierno considera dos variantes: el precio del lote y el de la construcción. A comienzos de 2008 se produjo el último, y polémico, aumento de la tasa, pero en esa ocasión sólo se subió el precio de la parcela, no el de la vivienda. Entonces, la flamante administración macrista prometió que se haría un relevamiento casa por casa para revaluar las propiedades. Pero en lugar de mandar un ejército de inspectores a la calle, la AGIP comenzó por este tipo de procedimientos "inteligentes", con cruces de datos y fotos. En la Ciudad hay 1.570.000 contribuyentes de ABL, y figuran en los registros 208 millones de m2 declarados. El año pasado se recaudaron 1.270 millones de pesos, un 13% del total de ingresos del fisco. Si bien parece una cifra baja si se la compara con el principal impuesto de la Ciudad, Ingresos Brutos (lo paga la actividad económica y representa más del 70% del total), tiene un costado fiscal que no se puede perder de vista: lo que se recauda de ABL nunca baja, porque no depende de la marcha de la economía. En cambio, si hay recesión y los comercios y empresas facturan menos, pagan menos de Ingresos Brutos.

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