Capellari encabezaría la lista del MV

Capellari encabezaría la lista del MV
La secretaria de Salud y Desarrollo Social fue la elegida por Sánchez como primera candidata a concejal. En el tercer lugar habría sido ubicado José Dam. En duras negociaciones por el armado de la lista, quedó marcada la interna vecinalista
La doctora Mónica Capellari, actual secretaria de Salud y Desarrollo Social, sería cabeza de lista de los candidatos a concejales del Movimiento Vecinal en las próximas elecciones del 28 de junio, y luego estarían Ricardo Ravella y José Dam.

Una discusión que llevó días, dejó al desnudo la interna vecinalista, y trascendieron solamente los nombres de quienes ocuparían los tres primeros lugares de la lista de candidatos a concejales, luego de muchas idas y vueltas con discusiones de tonos elevados, pero donde las negociaciones pudieron establecer ese orden de los candidatos hasta ahí, y del resto todavía nada se sabe.

Desde un primer momento, el intendente Sánchez se negaba a la reelección de todos de los concejales que terminan su mandato el 10 de diciembre, pero finalmente habría cedido a que fuera Ricardo Ravella, y no se dio lugar entonces al pedido del bloque vecinalista que impulsaba la continuidad de Pablo Abraham.

Si bien desde el partido se le había cedido al intendente el primer lugar de la lista para que designara a quien quisiera, se pretendía que a partir de ahí se intercalaran de a uno los candidatos de ambos sectores, lo que dio inicio a las diferencias entre las partes sobre el tema.

No obstante, y si bien en principio se había dejado abierta la posibilidad a que no reeligiera ningún concejal que termina su mandato, finalmente se aceptó a Ravella, quien ahora entonces iría por su tercer período.

Luego Sánchez puso el tercero de la lista, José Dam, a quien en un momento se lo sindicaba con la firme posibilidad de ser el primero, pero el intendente se volcó por Capellari, uno de los funcionarios más leales de su gabinete, y con el ingreso de Ravella, Dam estaba pasando al tercer lugar.

Hasta ahí, si bien las negociaciones fueron duras y el intendente no participó en forma directa, sino que lo hizo a través de su secretario de Gobierno, Hugo Fernández, y los mensajeros Jorge Damiani y Alfredo Alvarez, dos aprilistas de la primera hora devenidos en sanchistas, al menos tuvieron un proceso que dejó medianamente conformes a ambas partes.

No obstante, Sánchez pretendió seguir poniendo candidatos de su elección, al menos en el cuarto y quinto lugar, pero como también eran extrapartidarios, la dirigencia del Movimiento Vecinal no lo aceptaba y pretendía darle lugar a gente del propio partido que entienden tienen ganado su derecho, y además para darle al menos algo de identidad vecinalista a la nómina de candidatos.

En tal sentido, la dirigencia partidaria quería continuar con aquello de darle lugar en la lista a un representante barrial, pero también esas intenciones chocaban con la negativa del sector del intendente.

Esas cuestiones comenzaron a distanciar nuevamente las posiciones y extender en el tiempo algo que el vecinalismo tradicionalmente resolvía sin mayores consecuencias, con lo cual el resultado se hizo incierto.

Así es que fueron quedando al descubierto las diferencias entre quienes hoy conforman el grupo que lidera el intendente Sánchez y aquellos que se mantienen bajo el ala partidaria, y son quienes sostenían precisamente mantener la identidad vecinalista a través de algunos representantes en la lista de candidatos a concejales, algo que al jefe comunal y su gente no le interesaba.

Es que desde el Ejecutivo no ocultan su malestar con el bloque de concejales, y se dice que la experiencia ha sido mala por lo que pretenden tener ahí a personas de su extrema confianza. A la bancada vecinalista le reprochan falta de compromiso con los proyectos del intendente, cuestión que se agravó y marcó fuertes diferencias cuando se le negó el voto a la implementación de la tasa de salud, lo que produjo el quiebre en las relaciones entre ambas partes porque Sánchez no les perdona, ni tampoco al partido, que no se lo apoyara en esa propuesta.

Con esas diferencias se llegó a la fecha en la que se debía comenzar a armar la lista, y entonces por ahí anduvo cada uno por su lado tratando de encontrar coincidencias, aunque fueran mínimas, para que las heridas sangren lo menos posible, aunque están muy marcadas las posiciones, que en algunas cuestiones hasta parecen caprichosas y han roto la armonía que el vecinalismo supo ostentar.

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