Caos en Retiro y demoras en pleno recambio turístico

Caos en Retiro y demoras en pleno recambio turístico
Piedrazos a dos micros por una interna gremial. Un grupo de choferes bloqueó la salida de la terminal por un reclamo salarial, y se enfrentó con otros sindicalistas que se oponían al piquete. La partida de ómnibus estuvo paralizada durante tres horas.
Eran las 10.30 de la mañana. Hacía casi dos horas que un grupo de choferes enfrentados con el sindicato (UTA) por un reclamo salarial bloqueaba la entrada y la salida de micros de la terminal de Retiro. El día no había sido elegido al azar: pleno recambio turístico, con 2.388 ómnibus programados para salir y llegar a la terminal. "No queremos salir porque nos van a romper los vidrios (...) Imagínese lo que va a pasar (...) 20 personas te cruzan un coche (...), imagínese, atropellamos y salimos, pero no queremos eso", se despegaba por televisión Roberto Fernández, titular de UTA. Menos de media hora después, lo que pasó fue más que eso: unos atropellaron y los otros respondieron con piñas y piedras. En el medio quedaron quienes empezaban sus vacaciones, llevaban tres horas de demora en los micros y terminaron refugiándose debajo de los++ asientos -varios con hijos chiquitos- para esquivar la lluvia de cascotes.

Los choferes que impedían la salida agitaban una bandera de la Unión de conductores de la Argentina (UCRA), una ramificación que la Unión Tranviaria Automotor (UTA) no reconoce (ver Un nuevo capítulo...). La pelea era seguida de cerca por la dirigente piquetera Nina Pelozo y Vilma Ripoll (MST).

Los manifestantes mantenían bloqueada la salida de micros desde las 8.30 pero a las 11, un chofer de la empresa "El Rápido" trató de quebrar el corte aunque frenó a los 50 metros. Fue ahí que lo sacaron por la fuerza y empezaron a llover piedras hacia el micro cargado de turistas. Las primeras astillaron el parabrisas, el resto (venían del lado de la Villa 31) rompieron los vidrios. Ayer una señora murmuraba que había "dirigentes de la villa que cobraron por tirar piedras", pero Chacho Mendoza, un dirigente de la Villa 31, dijo a Clarín que ellos sólo fueron "a hablar porque el bloqueo no permitía la entrada del camión de agua y la comida para los comedores".

Dolores Alvarez viajaba a Necochea en ese micro: "Estuvimos una hora parados hasta que nos dijeron que había paro de choferes. Cuando el micro avanzó, alguien gritó 'están cagando a palos al chofer' y ahí empezaron a entrar las piedras por las ventanas y nos tiramos abajo de los asientos. Algunos tuvieron que mostrar por la ventana que había bebés y chicos para que pararan".

De las casi 2.400 llegadas y partidas programadas, 446 eran ómnibus que iban o venían de la Costa. Se habían sumado 363 servicios para quienes se tomaban el fin de semana o iniciaban sus vacaciones. Durante las horas que duró el conflicto, la zona fue un caos: es que a los micros parados se sumaron los que llegaban a Retiro y tenían que bajar a los pasajeros en las calles aledañas. A esa hora, la temperatura era de 30 grados.

Otro micro de "Sierras de Córdoba" también fue atacado y se dijo que a un tercero le habían trabado el volante y robado las llaves. En los minutos que duró el enfrentamiento, "traidores hijos de puta" fue lo más suave que se escuchó. La Infantería estaba ahí pero intercedió cuando la lluvia de piedras había cesado. Pero una hora y media más tarde, hubo otra corrida. Los de la UTA atacaron a piñas y a patadas a un chofer de Flecha Bus que había participado del bloqueo. Lo dejaron sangrando y tirado en el asfalto hirviendo. Desde hacía un rato que, con custodia policial y acompañados de dirigentes que gritaban a los choferes "trabá las puertas", la larga fila de micros había empezado a moverse.

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