Caos por una guerra en el transporte

Eran alrededor de las 9 de la mañana y llegar al microcentro era imposible. Hileras de autos ocupaban varias cuadras hacia el Este y al Oeste, tanto por Avenida Central como por Libertador.
Avanzar por las calles en un vehículo unos pocos centímetros era perder decenas de minutos. Así fue durante toda la mañana de ayer hasta pasadas las 12 del mediodía. Y el origen de este caos en el tránsito estuvo nucleado en el Centro Cívico y se resume en un enfrentamiento entre colectiveros y remiseros que llegó hasta el Gobierno. Por eso, y para pedir mayor control a los remiseros y taxistas, más de un centenar de colectiveros se estacionó rodeando ese edificio público, cortando el paso por Libertador, por Las Heras y por España, y generando un caos en la circulación céntrica.

Cuatro hileras de micros se pararon uno detrás de otro y ocuparon todo el ancho de la Libertador. Luego de eso, ya ningún auto pudo pasar por ahí. Las que sí tenían vía libre eran las bicicletas, las motos y las personas de a pie, que se abrieron camino entre los gigantes que estaban estacionados en la calle. Las movilidades también se ubicaron en fila india rodeando toda la manzana del Cívico. Eran casi todos de la empresa El Triunfo, aunque también estuvieron presentes, para solidarizarse con ellos y sumarse al reclamo -dijeron los choferes-, algunas unidades de la Mayo, Alto de Sierra, Albardón, La Marina y Vallecito.

La manifestación duró casi cuatro horas y durante ese tiempo todo el tráfico del centro se convirtió en un mar de bocinas, caras molestas y autos desordenados queriendo avanzar aunque fuera unos pocos metros. Tanto así que un remisero, mostrando el ticket con los minutos de un pasaje que había hecho un rato antes, contó que tardó 45 minutos para ir desde calle Urquiza y Libertador hasta la plaza 25 de Mayo. No sólo tuvo que hacer un rodeo de varias cuadras para llegar a destino, sino que también tuvo que soportar la espera en cada semáforo. Eso le llevó unos 10 minutos más en cada una de esas paradas porque tuvo que esperar que pasaran 5 tandas de autos para recién poder avanzar una cuadra y cruzar hacia la siguiente.

Para empeorar las cosas, ese rodeo obligado tuvo varios obstáculos. Los vehículos que querían ir hacia el Sur se toparon con un corte por las obras de cloacas en calle Rivadavia entre Urquiza y Las Heras. Los que se dirigían hacia el Norte, se encontraron con los otros cortes por los trabajos cloacales en calle San Luis entre Avenida Alem y Sarmiento. Además, se agregó el corte que hizo la Municipalidad de Capital para hacer trabajos de poda en calle Salta entre General Paz y Córdoba.

La circulación se empeoró aún más alrededor de las 11, cuando la CTA también salió a las calles a manifestarse por el 82 por ciento móvil para los jubilados y pensionados. En este otro reclamo, una columna de más de cien personas avanzó caminando de Este a Oeste a paso lento y haciendo varias paradas desde la sede del gremio ubicada en calle Rivadavia entre Caseros y Aberastain hasta la delegación del Ministerio de Trabajo de la Nación, que está en calle Catamarca entre Santa Fe y Córdoba.

El desconcierto no sólo impactó a los automovilistas. Los reclamos también sorprendieron a los efectivos policiales encargados del tránsito, que recién un par de horas después del piquete de los colectiveros se dieron cuenta de que por Libertador y Salta no había nadie controlando la pasada de autos que iban desde el centro hacia el Cívico. Por eso, unos minutos antes de las 11, se instalaron allí dos policías. Antes de eso, los conductores que no se daban cuenta, seguían de largo por la avenida y tenían que pegar la vuelta unos metros antes de España, cuando se encontraban de frente con el pelotón de micros estacionados.

Otro sector al que la manifestación tomó desprevenido fue el de los pasajeros que esperaban en las paradas más alejadas a la zona del conflicto. Mientras, miraban desconcertados las filas de autos amontonados en las calles y luego de horas parados, sin entender el motivo de tanta espera, optaron por tomar remises o taxis. Curiosamente, estos últimos resultaron ser los beneficiarios de la mañana, ya que, ante la ausencia de colectivos, levantaron más pasajes que de costumbre.

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