Cantard expuso las metas para su próxima gestión

Habló de enfrentar el problema de la baja retención estudiantil, la deserción y la lentificación de egresos. Anticipó el impulso al proyecto para convertir la escuela de Medicina en facultad. Fue designado por mayoría absoluta para dirigir el destino de la Universidad Nacional del Litoral los próximos cuatro años.
"Declaro abierta la asamblea universitaria", decía Albor Cantard apenas pasada la hora 16 de ayer, ante un Paraninfo colmado de público. Poco más de dos horas después recibiría el apoyo unánime de decanos, consejeros superiores y directivos, y sería designado nuevamente rector de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), cargo que ejercerá según la norma estatutaria durante cuatro años (2010-2014). Será acompañado por el Arq. Miguel Irigoyen -electo vicerrector-, decano de Arquitectura, hombre de su confianza e incondicional a la actual gestión. Esta mañana, el rector trazaba en conferencia de prensa los lineamientos de su próxima gestión (ver nota aparte).

Cantard obtuvo 187 votos a favor sobre los 196 votos emitidos, de los cuales tres fueron nulos y seis en blanco. Irigoyen, en tanto, fue electo con 188 votos a favor, sobre 196 emitidos (193 válidos, tres nulos, cinco en blanco). Fueron los dos únicos dos candidatos propuestos en la asamblea. Así las cuentas, la oposición -sobre todo de la representación por el claustro estudiantil- se redujo a una expresión minúscula por el peso abrumador de la mayoría.

Luego de la lectura del temario del día -que sólo incluía la designación de autoridades- se llamó a conformación de la junta escrutadora, que fue votada tal la nómina propuesta. Con los papeles sobre la mesa, comenzarían las exposiciones.

Pirotecnia

El inicio estuvo agitado. Cristian Ávalos, un consejero estudiantil de Alde -agrupación opositora- irrumpió con un intempestivo pedido de consideración: que se incluya dentro del orden del día el tratamiento de la aceptación de los fondos provenientes de una explotación minera (ubicada en Catamarca y denunciada por contaminación ambiental) que, por ley, son asignados al financiamiento de universidades nacionales, entre ellas la UNL.

"El estatuto es claro: hoy la asamblea se ha constituido como colegio electoral únicamente para designar las autoridades de rectorado", puso en lugar Cantard. El consejero insistió infructuosamente, envalentonado por la arenga y el bullicio de un grupo de militantes de izquierda ubicados en el extremo superior de una de las gradas. Bullicio que del aplauso pasó al griterío, y de éste a la burla, hasta llegar al vituperio insolente.

Pero la pirotecnia militante no interrumpió la sesión. Continuó en las exposiciones el consejero docente Luis Mario Rista -el primero en proponer la fórmula que terminaría siendo electa-. Siguió Vanesa Rodríguez, consejera estudiantil y vocera de Franja Morada, quien llamó a apoyar "la consolidación de una gestión y de un modelo de universidad inclusiva, abierta y participativa".

Lisandro Seluy, consejero estudiantil por el MNR, también manifestó su apoyo al binomio Cantard-Irigoyen. Pero pasó lista de los que consideró "temas pendientes" a tratar interclaustro, como el actual sistema de ingreso, una mayor representatividad de los estudiantes en los órganos de gobierno, una mejor publicidad de la convocatoria a los concursos docentes, entre otros.

Narices rojas

Mientras todo esto pasaba en el recinto, afuera, un grupo de militantes de Andamio y Martín Fierro se manifestaban de una extraña forma: tenían puestas narices plásticas de payaso. "Es una forma de significar que esto no es una universidad, es un circo", trataron de aclarar los jóvenes a El Litoral. Expresaban su rechazo por la aceptación de los fondos provenientes de la minería. Y ahí quedaron, haciendo guardia hasta el final, bajo la mirada de la férrea vigilancia privada que custodiaba rigurosamente todas las entradas a Rectorado.

"No venimos a votar por votar, sino a expresar nuestra posición", dijo a los asambleístas Francisco Robles, consejero no docente. Minutos después pronunció su apoyo a Cantard-Irigoyen, pero puso una advertencia: "No firmaremos ningún cheque en blanco por esta gestión". Durante su exposición, los representantes de la izquierda estudiantil quemaron sus últimos petardos verbales. Otra vez el bullicio y el insulto.

La votación fue lenta, sin mayores sobresaltos. A esas alturas el resultado final había dejado de ser un secreto a voces para convertirse en un hecho consumado. El Paraninfo se cerró en un ensordecedor aplauso cuando anunciaron que Cantard había sido designado por mayoría absoluta para ocupar el sillón del rectorado por cuatro años más.

Fue el propio rector reelecto quien cedió en su perfil siempre metódico en las formas y austero en las expresividades, y dijo: "Sólo quiero decir muchas gracias a todos, y...", pero no alcanzó a concluir la frase. En el cierre de la asamblea universitaria, la séptima desde la restauración de la democracia, Cantard se había emocionado.

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