Cansancio por las críticas sobre Claromecó

Esta carta refleja mi cansancio e indignación por escuchar tantas críticas y ningún proyecto constructivo y viable sobre la situación actual en Claromecó. En estos últimos días se habló muchísimo y nadie aportó nada, excepto quejas.
Desde la arena en la costanera hasta la pintura de la delegación y del asfalto hasta la leña, todo han sido críticas, nadie dio sugerencias serias que redunden en beneficio para toda la comunidad, no sólo para algunos intereses.

Desde que tengo uso de razón, la mayoría de la gente de Tres Arroyos considera a este pueblo como el quincho y la pelopincho del fondo de la casa. Autoridades y vecinos nos ignoraron olímpicamente, nunca se preocuparon por su gente ni sus problemas, hasta la llegada de los gobiernos vecinalistas, que hicieron lo que pudieron con los medios disponibles en cada ocasión.

Pero vayamos por partes: la arena. Me pareció muy bien que algunos se preocuparan porque la arena sucia que se recoge en los camiones se utilice para relleno, porque demuestra un interés en el mantenimiento de las playas. Pero, tal como lo dice la ordenanza correspondiente, la arena que se retorna al mar deberá estar limpia. Lamentablemente, esa misma disposición no instruye al Ejecutivo para que arbitre los medios que permitan adquirir el equipo necesario para ese fin. Como están las cosas, a menos que todos los vecinos se acerquen con coladores para hacer esta tarea, no hay forma real de limpiarla. Es decir, las alternativas son: a) no hacer nada, dejar la arena donde está, lo cual acarrearía muchas quejas perfectamente comprensibles; b) recoger la arena y volverla al mar, lo que violaría la ordenanza vigente; c) seguir usando esa arena como relleno hasta que se cuente con el equipo de limpieza, lo que también implica violar la citada ordenanza. Así, lo único que puede hacer el Ejecutivo del Organismo Descentralizado para no ser sancionado por incumplimiento es nada, o sea: aguantar las quejas. La otra alternativa, sería que el Concejo tomara cartas en el asunto y, previo estudio de la verdadera necesidad de regresar esa arena al mar, modificara la ordenanza. Digo de la verdadera necesidad, porque, en realidad, la arena que tienen nuestras playas se repone por el aporte marino, que circula de oeste a este.

La pintura de la delegación y de los juegos para niños, habiendo otros problemas más importantes, me parecen chicanas políticas sin importancia, tampoco nadie de la supuesta oposición se ofreció a tomar un pincel, nadie mueve un dedo, como sí lo han hecho otras personas que ad honorem están colaborando en obras, como por ejemplo, la del murallón costanero.

¡Y el asfalto! Después de reclamarlo por años, de quejarse por los baches y medir el tamaño de los pozos, ahora que se van a hacer algunas cuadras, el tema es que lo querían gratis. Sé que hay muchos vecinos permanentes que están dispuestos a pagarlo, saben que es una necesidad hacerlo por el bien de todos y ante ellos me disculpo, pero hay otros que no, los más sonoros. También sé que se malinterpretó la presentación de la obra, pero eso es otro tema.

La leña, las petunias y tantos otros detalles no pueden tapar el tamaño de obras y acciones de gobierno como el gas domiciliario, la remodelación de la delegación, el hospitalito, la nueva terminal de ómnibus, la atención del Banco Provincia, todo el equipo vial puesto a disposición del organismo y tantas otras cosas que están a nuestro alcance ahora o lo harán en un futuro cercano.

Me indigna que se pongan palos en la rueda de los avances, que por tratar de ubicarse en algún puesto político haya gente que trabe a quienes quieren crear el futuro, como pasó cuando un vecino ofreció construir una escuela nueva, inicial y primaria, a cambio del sitio de la vieja, declarada "edificio histórico" por no sabemos muy bien quién ni con que autoridad, cuando la única escuela que se mantiene tal como fuera construida es la de La Manga. Los niños que hubiesen concurrido con comodidad a esa escuela nueva son el futuro que mencionaba anteriormente.

Los gobiernos, en todos los niveles, son humanos y por lo tanto falibles, con sus errores y aciertos. Tenemos que sumar esfuerzos y no destruir sueños. La gran mayoría de los que se quejan no tienen los impuestos al día ni sus propiedades en regla, y jamás han hecho nada por sus semejantes. ¿Bajo que concepto se arrogan el derecho de criticar a quienes hacen? Estoy seguro que si tienen alguna propuesta válida serán no sólo escuchados, sino que tendrán el agradecimiento de todos.

Alcira Fernández

DNI 3.505.127

Comentá la nota