Cano reemplazó a Amaya, pero no le abrieron el despacho

| El edil dirige la ciudad desde el Concejo
Desde hace poco más de una semana es el intendente de la capital. De manera transitoria, heredó el cargo de Domingo Amaya. Sin embargo, todavía no pudo usar el sillón del jefe municipal; ni tampoco, entrar al despacho oficial de la intendencia. Desde el viernes 8 de este mes, el presidente del Concejo Deliberante de la capital, Ramón Santiago Cano (PJ), asumió el rol de titular del departamento Ejecutivo de la Municipalidad de la capital, temporariamente.

Según trascendió, Amaya partió de vacaciones hacia la costa atlántica, por lo que el edil debió reemplazarlo. Lo llamativo del caso es que, aunque en los papeles ejerce el rol de intendente, en la práctica Cano no pudo ni siquiera ingresar a la oficina de la intendencia, ubicada en el edificio de 9 de Julio y Lavalle. En los primeros días, le comunicaron que se habían iniciado obras de refacción en el cielorraso que, en principio, iban a concluir el jueves que pasó. Sin embargo, Cano tampoco pudo utilizar el despacho oficial el viernes: según le anunciaron, ese día estaba prevista una desinfección.

De ese modo pasó la primera semana sin que pudiera llegar a la oficina en cuestión. Pero tampoco sabe si hoy logrará que le abran la puerta. Esta situación ya ocurrió en otros tiempos, cuando Amaya tuvo que ausentarse de la provincia para hacer gestiones oficiales en Buenos Aires.

Desconfianza

Cerrar el despacho oficial, como en este caso ocurre con la intendencia de la capital, no es patrimonio de Amaya.

Otros jefes municipales actuaron de esa manera. Incluso, algunos gobernadores. A veces, por desconfianza; otras, por precaución y, en la mayoría de los casos, debido a diferencias de intereses políticos entre el titular del cargo y su reemplazante natural.

Cabe aclarar que el ejercicio del cargo no requiere de un espacio físico determinado (el despacho, el sillón de la intendencia, en esta situación particular). De hecho, el concejal Cano es intendente interino, aunque no pueda ingresar a la oficina que ocupa Amaya. Debido a esto, desarrolla sus funciones como jefe municipal desde su oficina de la presidencia del Concejo Deliberante.

Además, en caso de que llegara a ser necesaria su firma para algún expediente, se le comunica de inmediato y debe estampar la rúbrica.

Ayer, LA GACETA intentó consultarle a Cano sobre este tema, pero el edil se disculpó de efectuar declaraciones debido a que él y su familia estaban de duelo por el fallecimiento de su suegro, Humberto Fernando Suárez.

Comentá la nota