Un canje de uranios

Irán quiso cambiar 400 kilos de su uranio de baja ley por 80 más enriquecido, buscando evitar sanciones. EE.UU. descartó la idea aun antes de que fuera formal.
En un intento por retrasar la votación de nuevas sanciones económicas internacionales, Irán lanzó ayer una propuesta que provocó poco entusiasmo en Washington. "Estamos dispuestos a tomar 400 kilos de nuestro uranio enriquecido a 3,5 por ciento y enviarlo a la isla de Kish para intercambiarlo por una cantidad de uranio enriquecido al 20 por ciento, equivalente al 20 por ciento de lo que entregamos", planteó el canciller Manuchehr Mottaki, durante una conferencia regional sobre la situación en el Golfo Pérsico. Aunque no hubo una respuesta formal, una fuente gubernamental norteamericana descartó el plan iraní ya que el intercambio sería dentro del país persa, algo que la ONU ya había rechazado.

El mes pasado, Teherán se había negado a aceptar la oferta de la agencia nuclear de la ONU, respaldada por Estados Unidos y la Unión Europea. Las principales potencias occidentales le ofrecían importar suficientes cantidades de uranio enriquecido de Rusia para desarrollar un sistema de energía nuclear nacional, a cambio de que suspendiera el programa nuclear dentro del país. Según Washington y Bruselas, el programa civil es una fachada para nutrirse de armas nucleares.

Después de tomarse varios meses para pensarlo, el régimen islámico dio un portazo a las negociaciones al negarse. Sin propuestas sobre la mesa, la Unión Europea se declaró el viernes a favor de aprobar nuevas sanciones económicas en el seno del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y, ayer, Washington fue aún más lejos al congelarle 2000 millones de dólares que el gobierno iraní tenía depositados en el Citibank.

Enfrentado a un inminente recrudecimiento del conflicto, Irán intentó ayer poner paños fríos y calmar los ánimos de sus detractores occidentales. El canciller del gobierno de Mahmud Ahmadinejad hizo esfuerzos por mejorar la propuesta y prometió implementarla de inmediato y durante el tiempo que fuera necesario. Sin embargo, los dos puntos centrales de la oferta no cumplían con la demanda de la comunidad internacional, ni la cantidad de uranio enriquecido ni el lugar propuesto para el intercambio.

La isla de Kish se encuentra en el Golfo Pérsico y pertenece a la República Islámica de Irán. Es conocida por ser la región más flexible del régimen gracias a haber sido declarada zona de libre comercio y, por ende, un destino turístico deseado por iraníes y vecinos. Sin embargo, la Agencia Internacional de Energía Atómica, el organismo de la ONU que dirige las negociaciones entre Teherán y la comunidad internacional, ya había decidido que el gobierno de Ahmadinejad no daba suficientes garantías de fiscalización externa para realizar el intercambio del uranio enriquecido dentro de las fronteras iraníes.

Teherán puede haber comprado unos días de discusión sobre la nueva propuesta, pero está lejos de dejar satisfechos a los cinco países que controlan el Consejo de Seguridad de la ONU.

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