"Canje exitoso condenará reforma de INDEC al cajón"

"Canje exitoso condenará reforma de INDEC al cajón"
Entrevista a Eduardo Levy Yeyati, de Barclays (banco que organiza oferta a los bonistas)
Para Eduardo Levy Yeyati, «un canje exitoso terminaría de condenar a la reforma del INDEC al cajón». El economista es estratega global de Barclays Capital, uno de los bancos que organiza la oferta a los bonistas que no ingresaron en 2005. Si bien por su posición dentro de esa entidad prefirió no exponer su opinión sobre este tema, señaló que fue el «déficit de recursos el que motivó los avances en el frente externo. Sólo así se explica que un aspecto coyuntural y lateral como el de los holdouts ocupe tanto espacio en la agenda económica». Levy Yeyati fue asesor de distintos organismos internacionales, como del Banco Mundial y el FMI, además de economista jefe del Banco Central. Hoy, además de estar en Barclays, es profesor e investigador de la Universidad Torcuato Di Tella.

Periodista: ¿Cómo evalúa las necesidades de financiamiento para los próximos años?

Eduardo Levy Yeyati: Son manejables. De hecho, el país llegará a 2012 con una tamaño y composición de deuda neta muy benignos. El problema radica en la declinante capacidad del Gobierno para generar ingresos genuinos, que lo llevó a echar mano de los ahorros previsionales. Es este déficit de recursos el que motivó los avances en el frente externo. Sólo así se explica que un aspecto coyuntural y lateral como el de los holdouts ocupe tanto espacio en la agenda económica. Tanto el nuevo canje como las escaramuzas con el INDEC o el coqueteo con el FMI tienen como fin abrir la puerta a la emisión de deuda. Por eso, un canje exitoso terminaría de condenar a la reforma del INDEC al cajón.

P.: En ese contexto, ¿cuáles son a su juicio los principales problemas que deberá afrontar la economía argentina en el próximo año?

E.L.Y.: La tensión política y social, y la evolución del gasto ocuparán la discusión coyuntural. Pero el problema más crítico seguirá siendo la inflación. Es la causa principal del deterioro de los indicadores sociales y de la falta de financiamiento e inversión, y el obstáculo para desarticular un sistema de subsidios y transferencias cruzadas opaco y regresivo. Después de años de descuidarla, ya se volvió inercial, y reducirla llevará tiempo. Paradójicamente, el problema hoy parecería no tener dueño. Se habla del INDEC más que de la inflación. A este paso, es probable que se convierta en la principal mochila económica del próximo Gobierno.

P.: ¿Qué perspectivas tiene entonces para la economía argentina en 2010?

E.L.Y.: Mis expectativas son modestas. El país continuará recuperándose de la contracción del primer semestre, pero a una velocidad menor que la de nuestros vecinos y, tal como dije, con la inflación como problema de fondo. No hay que olvidar que nuestra desaceleración precede a la crisis y obedece a errores políticos y económicos de factura propia. Son éstos y no la crisis los que consolidaron la inflación en dos dígitos, frenaron el repunte de la inversión y redujeron el superávit fiscal. Si la crisis nos golpeó menos que al resto de la región, el repunte mundial nos beneficiará menos. Así como soy muy optimista sobre la capacidad de crecimiento de mediano plazo, veo al país en pausa hasta que se defina su rumbo político.

P.: ¿Qué opina de la asignación universal por hijo?

E.L.Y.: Es una medida progresiva y apropiada, y que la mayoría de la población y del espectro político la apoya a pesar de que, como cualquier iniciativa, pueda ser perfectible. También creo que la discusión sobre su financiamiento es algo confusa. Por un lado, decir que se paga con el superávit previsional es errado porque, una vez excluidos los impuestos nacionales y provinciales que lo financian, el sistema previsional es deficitario y, por ende, incapaz de financiar nada. Por el otro, los recursos tributarios son fungibles: la asignación es un gasto y el nombre de la caja con la que se fondea es irrelevante. Y hay mejores maneras de ajustar las cuentas públicas que recortando un gasto social necesario.

P.: ¿Cómo vislumbra que será la recuperación mundial el año próximo?

E.L.Y.: Simplificando, creo que la recuperación en los países industriales será sólida y modesta. El rebote cíclico irá convergiendo a tasas sostenibles menores que antes de la crisis, y los mercados, que suelen ponderar excesivamente el corto plazo, se sorprenderán negativamente como hoy lo hacen positivamente. A esto hay que agregar que, tarde o temprano, EE.UU. revertirá el impulso monetario y fiscal, elevando tasas e impuestos. Dicho esto, no veo una nueva recaída ni un problema de sostenibilidad que lleve a un descalabro del dólar que, a mi juicio, se fortalecerá en 2010. Y creo que China seguirá creciendo al 8% o 9%, y que tiene cómo solventar el estímulo fiscal de ser necesario. Lo interesante es que esto divide el mapa emergente en dos: mientras Asia y los exportadores de commodities serán remolcados por la locomotora china, Europa del Este y América Central sufrirán el letargo de EE.UU. y de la Unión Europea.

P.: Algunos economistas aseguran que luego de que pasó lo peor de la crisis, se podría estar formando una burbuja en los mercados emergentes. ¿Qué opina?

E.L.Y.: Hablar de burbujas a esta altura es prematuro, pero la pregunta es válida para 2010. Las burbujas son atribuidas, entre otros factores, a un exceso de liquidez: demasiado dinero detrás de pocos activos. Esto describe bien lo que vimos desde marzo, con una alta correlación y baja discriminación entre activos. Si la Fed comete el mismo error que Alan Greenspan y se demora en contraer liquidez y subir tasa, otro año como éste podría generar una peligrosa inflación de activos que a posteriori siempre resulta difícil de revertir.

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