El canje de la deuda y sus tres mosqueteros

Por: Silvia Naishtat

La primera reunión fue hace un año. Roberto Helbling, que heredó de Conrado, su padre, ese sutil instinto de conocer qué puerta hay que tocar, llamó al despacho de Juan Carlos El Chueco Mazzón. Helbling es el representante de Barclays en la Argentina y acababa de realizar una exitosa colocación de la deuda bonaerense.

En ese encuentro, propuso a Mazzón reabrir el canje de la deuda para los bonistas rebeldes, una operación que involucra US$ 20.000 millones. La idea tenía pocos adeptos en el Gobierno. Mazzón consultó con Julio De Vido. El ministro respondió: "Decide el jefe", y le preguntó a Néstor Kirchner. Así, renació el canje.A esta altura, en 2008, el mundo financiero se caía y Mazzón, que trabajó toda la vida para José Luis Manzano y hoy es Coordinador de Asuntos Políticos de Presidencia, se dedicó igual a impulsar la idea. Hubo otras reuniones a las que se sumaron Juan Bruchou, del Citibank, y el recién llegado desde EE.UU., Marcelo Blanco, del Deutsche. Cuando Amado Boudou apareció en escena hubo luna de miel con estos banqueros. El ministro, es bueno saberlo, los eligió sin compulsa previa. Y les dijo que, para cuidar las formas, los bonistas debían pagar las comisiones. El negocio proporciona ganancias jugosas: embolsarán un piso de US$ 50 millones.

Barclays ya estaba en el terreno. Antes de presentarse en la Casa Rosada convenció a bonistas y, con el Citi y el Deutsche, juntaron US$ 8.000 millones. Los fondos Marathon y Gramercy, con bonos por US$ 1.000 millones, fueron claves. Pero no todas son rosas. En la sede de Barclays, en Londres, muchos pusieron bolilla negra al país. En agosto un informe de Barclays firmado por Guillermo Mondino hablaba pestes de la Argentina. ¿Sirve el canje? Para Miguel Bein ayuda a bajar la tasa que pagamos. ¿Cuántos puntos?, se le preguntó. "Del 13,25% a 11,25%".

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