Canje: calculan que la oferta no será tan dura

La condición para dejar en suspenso la "ley cerrojo" es que la oferta que se les haga a los bonistas deberá ser peor a la de 2005. El Gobierno y los tres bancos que lo asesoran aún no revelaron el contenido de la propuesta, pero en el mercado financiero -en base a lo que trascendió hasta ahora- ya calculan que la propuesta de canje "modelo 2009" podría ser bastante amigable. Al menos para quienes, como señaló este diario la semana pasada, compraron los bonos a precio de default, y que son los tenedores mayoritarios de los bonos a canjear.
El economista Ramiro Castiñeira, de la consultora Econométrica, arriesgó que el valor de mercado de la oferta podría alcanzar los 52,9 dólares (ver infografía).

Si así fuera, "la propuesta de los bancos les generaría (a los holdouts que compraron el bono a US$ 30) ganancias cercanas al 76% sólo el día que se concreta el canje".

En las especulaciones previas a la difusión formal de la oferta, que podría conocerse el próximo viernes, diversos analistas consultados por este diario mencionan varios datos salientes:

Además del bono de descuento, los holdouts recibirían un bono en dólares a un plazo de entre 5 y 7 años de plazo por los intereses caídos (los devengados por ese título desde que se entregó en el primer canje).

También se entregaría el correspondiente cupón PBI, y lo que aún no está definido es si los bonistas recibirán también un bono por el equivalente a los pagos que ya se efectuaron e incluso el que se concretará el 15 de diciembre. El cupón más los pagos suman 11,2 dólares.

Los bancos organizadores (Barclays, Citi y Deutsche) serían los que acerquen los US$ 1.000 millones de dólares en efectivo que el Gobierno pretende como parte de la operación. De ser así, en lo formal no serían los bonistas los que tendrían que arrimar el dinero en efectivo como condición para entrar al canje. En los hechos, los bancos colocadores arreglaron con sus clientes comprar el bono por vía separada.

La especulación de estas horas es que a cambio de dicho dinero cash el Gobierno entregaría un bono en pesos ajustable por tasa Badlar por el equivalente a los US$ 1.000 millones en cuestión. Hoy hay dos papeles de este tipo en el mercado, que vencen en 2013 y 2016, pero prácticamente no tienen negociación porque son atesorados por la ANSeS. El compromiso del Gobierno sería darle liquidez para que así los bancos puedan negociar y vender ese bono rápidamente, si lo desean.

Dado este panorama, resulta fácil entender porque los bancos le habrían asegurado al Gobierno un piso de aceptación del 50%.

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