Canje: bancos darán u$s 2.500 millones

Por: Pablo Wende

La nueva oferta de canje para los bonistas que quedaron afuera de la transacción en 2005 será presentada el jueves por los bancos que le acercaron la iniciativa al gobierno. Citi, Deutsche y Barclays ingresarán el prospecto ante la Securities and Exchange Commission (SEC), el órgano de contralor bursátil de los Estados Unidos.

Pese a la dura crisis internacional, los bancos reconfirmaron al gobierno este fin de semana que la transacción continuará sin modificaciones. El dato más importante es que también convalidaron su compromiso de ingresar por lo menos u$s 10.000 millones de títulos en default (representa 50% de los que quedaron en estas condiciones). Esto implica, al mismo tiempo, el compromiso de suscribir un nuevo bono emitido por la Argentina (10 años de duración y a una tasa de 12,5% anual en dólares) por no menos de u$s 2.500 millones. Significa que el gobierno podrá acceder a este dinero fresco aun en un contexto de mercados completamente cerrados.

Los fondos nuevos deben ser aportados por los inversores que ingresarán al canje. Pero no está claro si todos estarán dispuestos a hacerlo o los bancos organizadores saldrán a poner el dinero correspondiente en caso de que una determinada cantidad de «hold outs» se niegue a efectuarlo.

La oferta incluye la entrega de un bono Discount por cada título entregado. Implica una quita de 66%, pero como el inversor cobrará un cupón PBI y parte de los intereses acumulados desde 2005 implica una mejora en la transacción.

Una vez que la propuesta sea aprobada por la SEC los bancos podrán ya formalmente recibir las ofertas de los inversores que quieran entregar sus viejos títulos a cambio de nuevos. Los grandes fondos norteamericanos ya comprometieron su participación y la tarea más difícil será captar a los bonistas italianos, debido a que el grado de atomización es más importante que en Estados Unidos.

Una vez que los bancos determinen qué cantidad de participantes consiguieron, el gobierno deberá comunicar el resultado de la propuesta al Congreso, que tendrá que definir si la acepta o la rechaza. Si bien en la Casa Rosada se muestran confiados en que todo el proceso podría estar cerrado antes de fin de año, la crisis internacional pone un manto de duda sobre los tiempos que se manejaron inicialmente. Por este mismo motivo, también la cancelación (parcial o total) de la deuda al Club de París podría llevar más tiempo que el previsto.

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