El canje acentuó el alza de los bonos y el riesgo país cayó a 957 puntos.

Los títulos ganaron 6%. El riesgo volvió al nivel de octubre, antes de la última escalada.
La fiebre que se desató por los bonos argentinos en marzo todavía tiene fuerza para mantener la persistente recuperación de precios. Ayer los bonos subieron más del 6% en promedio con un volumen de negocios claramente superior al de los últimos días. Se operaron 255 millones en el Mercado Abierto Electrónico y 451 millones en el recinto de la Bolsa de Comercio.

El riesgo país cayó a 957 puntos, un valor similar al de octubre de 2008. En ese momento comenzaba la escalada, fogoneada por la estatización de las AFJP.

En ese contexto la licitación para cobrar por anticipado el cupón del Boden 2012 fue más efectiva por los negocios que disparó que por el canje mismo (ver aparte).

Entre los papeles más buscados por los inversores sobresalió el Boden 2015, que se anotó una suba del 6,6% y ya acumula una ganancia del 112% desde el 30 de marzo de este año.

Todo en un contexto cambiario tranquilo, con el dólar oscilando entre 3,77 y 3,78 pesos, apenas cuatro centavos por encima de lo que valía dos meses atrás.

Razones para esta suba de los bonos son varias, y se combinan entre sí:

La separación del cupón del Boden 2012 del bono le dio al mercado una liquidez adicional, generada por los inversores que quieren hacerse de fondos vendiendo el cupón y los que compran el cupón para asegurarse la compra de dólares el próximo 3 de agosto, cuando el Gobierno pague el vencimiento.

El precio de la soja sigue recuperándose acá y en el mundo y eso preanuncia más divisas para el país, asegurando más fondos para el fisco y, por ende, para pagar sin problemas los vencimientos futuros de la deuda.

La debilidad del dólar en el mundo impulsa a su vez la recuperación de los precios de las materias primas y, también, a los inversores que se animan a poner más fichas en los activos de riesgo (como lo son los bonos argentinos).

Pese a la suba, que ya lleva tres meses consecutivos, los papeles argentinos rinden entre 6 y 7 veces más que títulos similares de países como Brasil, Colombia, Rusia o México.

Finalmente, la política cambiaria que está llevando la Argentina es percibida por los inversores como "gradual" en cuanto a que no se espera una gran devaluación del peso en el corto plazo, ni antes ni después de las elecciones del 28 de junio. Entonces, con un peso más o menos estable, las ganancias en dólares lucen muy atractivas, aún para quienes apuestan a los bonos en pesos.

Ante este escenario los funcionarios de Economía se imaginan en qué momento podrían volver a sondear un regreso de la Argentina a los mercados voluntarios de deuda.

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