"Canibalismo" entre aviones: una moda que afecta el servicio

"Canibalismo" entre aviones: una moda que afecta el servicio
Desarman naves para usar sus piezas. Pero esas máquinas quedan inutilizadas y se reduce la oferta.
El área de mantenimiento de Aerolíneas Argentinas sufre uno de sus peores momentos, contaron fuentes de la empresa. La falta de presupuesto es dramática. La plata ni siquiera alcanza para cubrir los gastos en repuestos necesarios para poder reparar a tiempo a los aviones. Para mantener el servicio, los técnicos acuden a lo que en la jerga se llama el "canibalismo", es decir, les quitan motores y equipos a aviones que a partir de entonces ya no podrán volar.

Para comprender la magnitud de la situación basta ver los hangares de Austral en Aeroparque, llamados irónicamente "la morgue": allí se guardan cada vez más naves "canibalizadas", es decir, completamente desarmadas. Esto genera una obvia reducción en la calidad del servicio, ya que Aerolíneas cuenta con menos aviones para cubrir los trayectos. Por ejemplo: de los 22 aviones MD que tiene Austral, sólo están disponibles 13. Los otros descansan "canibalizados" a la espera de repuestos que nunca llegan.

A pesar de esta situación, los técnicos consultados aseguraron que la seguridad de los pasajeros no se encuentra en riesgo porque los aviones que salen a volar lo hacen en buenas condiciones: "Lo que está en coma es el servicio", advierten los técnicos, que se cansaron, según afirman, de pedirle al presidente de la empresa, Mariano Recalde, que invierta fondos en el sector de mantenimiento

Otra situación precaria se vive en el aeropuerto internacional de Ezeiza. Los hangares de la empresa construidos allí son de la década del '50, cuando las naves no tenían la envergadura de las actuales. Los Boeing 747, por caso, no entran enteros en los lugares de estacionamiento, por lo que sus colas quedan a la intemperie cada vez que se los guarda allí. Eso provoca todo tipo de contratiempos con consecuencias terribles.

La semana, por ejemplo, una tormenta fuertísima castigó el aeropuerto, y provocó que el Boeing identificado como ALJ sufriera el impacto de unos fierros en su parte trasera, lo que generó unos tremendos agujeros en el fuselaje de la nave. El resultado: quedó fuera de servicio.

La propia presidenta Cristina Kirchner es consciente de que el servicio de Aerolíneas está por ahora al límite de capacidad. El próximo viernes viajará a China en el avión presidencial, el Tango 01, que tendrá que hacer varias escalas hasta llegar a destino. Prefirió ir en esa nave antes que quitarle una más grande a AA, lo que hubiera provocado que el servicio de la línea aérea se achique aún más de lo que está.

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