Las candidaturas tapan la crisis judicial

Por Adrián Ventura

Las mejores reformas son las que nacen de la introspección. Por eso, si son los propios jueces quienes reconocen que la Justicia no brinda respuestas adecuadas, es porque hay problemas. Pero en estos días de campaña no parece haber mucho tiempo para pensar en soluciones.

El problema de la Justicia no es menor: según el camarista Abel Flemming, presidente de la Federación Argentina de Magistrados (FAM), una entidad integrada por jueces y fiscales del interior del país, en la Argentina se generan, cada año, 4 millones de causas judiciales nuevas, pero el sistema no está en condiciones de procesar más de la mitad. Por eso, la FAM organizará el 27 una movilización en todos los tribunales del país (salvo los federales) para proponer soluciones a los poderes políticos y reclamar atención.

Los jueces piden generalizar el sistema de mediación, incluso penal; establecer oficinas y procedimientos judiciales más abreviados; sancionar una ley que autorice a fiscales a investigar los casos más graves, desechando los menos importantes -por ejemplo, un fiscal de Lomas de Zamora recibe 120 causas penales nuevas por día, un volumen inmanejable-, y crear un presupuesto para reformas.

* * *

Por cierto, durante el receso de hecho que los legisladores que están en campaña le impusieron al Congreso, pocos políticos prestarán atención a los problemas de la Justicia.

Hoy, la única expectativa que despierta el Poder Judicial gira alrededor de las impugnaciones que hizo el Acuerdo Cívico y Social a las listas testimoniales y, eventualmente, los fallos que puedan dictar los jueces electorales y, en última instancia, la Corte. Las candidaturas testimoniales tienen fuerza para arrasar con las instituciones, incluso con la credibilidad que, de a poco, intenta recuperar el Poder Judicial.

Ahora bien, volviendo al problema central, la saturación del sistema judicial y su ineficiencia es inocultable. Hace apenas 15 días, la Federación Latinoamericana de Magistrados, en una reunión en El Salvador, hizo hincapié en un caso reciente, pero olvidado: la agresión que sufrió el fiscal Enrique Lázari, víctima de una golpiza por parte de una turba de vecinos cuando dijo que un menor homicida, por ser menor, no iría a prisión. La gente, aun equivocándose, hizo venganza y corporizó la impunidad en el fiscal.

La gente reclama a la Justicia soluciones a sus conflictos; los políticos le reclaman otras soluciones. El diálogo parece lejano.

Comentá la nota