Candidaturas y ambiciones

Por: Ricardo Kirschbaum

Así como Reutemann con su hipotética candidatura abrió un cauce impensado en la escena, las declaraciones de Rafael Bielsa hablando de un posible fin de la sucesión de Néstor y Cristina y la ratificación de Julio Cobos de intentar liderar la oposición, están acelerando definiciones en un año impregnado de política.

Bielsa ha puesto blanco sobre negro lo que muchos piensan. Dijo: si Reutemann se anima, el peronismo lo seguiría casi íntegramente. El ex canciller agregó que, de ocurrir esto, el ciclo de los Kirchner se habrá interrumpido en el 2011. Como se supone que la estrategia de Reutemann sería cabalgar entre el kirchnerismo y los peronistas disidentes, el margen de la disidencia en el PJ con esa candidatura sería muy estrecho. Surge rápido una pregunta obligada: ¿Será Reutemann el que facilite un recambio ordenado en el poder? Si así lo fuera, habría negociado cuestiones básicas que garanticen ese tránsito ordenado.

Cobos se dio por aludido y volvió a mostrar signos vitales de que quiere encabezar la oposición en 2011. En el reportaje que publicamos hoy dice que no tiene límites para el diálogo, salvo con los que han cometido delitos. Es una chicana directa a Carrió, que ha puesto un muro a Macri, otro que se está preparando para su carrera presidencial y que puede ser dañado por la postulación de Reutemann.

Esta brusca aceleración en los planes políticos responde a una situación objetiva: la magnitud del impacto que ha tenido para la Casa Rosada el pésimo manejo del conflicto con el campo, que ha provocado una aguda sangría de poder.

Sus dificultades para recuperar imagen ante la sociedad, patentizadas en las encuestas, han despertado estas ambiciones. Así es la política.

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