Las candidaturas, con el aire inconfundible de "Los Campanelli"

Por Julio Blanck.

Ya se sabe de dónde sacó inspiración Néstor Kirchner para el armado de las candidaturas. Fue de "Los Campanelli", inolvidable ciclo de la televisión del siglo pasado, en blanco y negro, bien setentista, que fue creado en 1969 y prolongó su éxito largamente durante los añorados años '70.

De aquel estereotipo de la familia de inmigrantes, patriarcal, laboriosa, quedó en la memoria la canción que la identificaba, la música y las palabras que convocaban multitudes frente al aparato de TV en los mediodías de domingo. La primera línea decía así: "No hay nada más lindo que la familia unida". Será por eso que en las listas oficialistas –sobre todo en las bonaerenses– aparecen candidateados representantes de toda la parentela: esposas, hermanos, hijos, padres y sobrinos de los dirigentes que prefieren no poner la cara, pero blindan los espacios de poder con sangre de su sangre.

El kirchnerismo, convertido en fachada de ocasión de buena parte del aparato peronista de siempre, hizo punta con esa tierna repartija familiar. Algunos de sus aliados, lo que queda de los radicales K, rumbearon por el mismo camino. Pero los opositores, en más de una ocasión, entraron en la misma farra y anotaron a familiares en las candidaturas. Sin contar con que también jugaron algunas fichas a las testimoniales, mientras se llenaban la boca, lo más campantes, contra las prácticas del oficialismo al que imitaban. Si se repasan las listas a vuelo de pájaro, se nota enseguida que dieciseis intendentes del kirchnerismo bonaerense no pusieron el cuerpo en las candidaturas testimoniales, pero anotaron a sus familiares como señal de compromiso político con Kirchner, aunque no deje de ser un compromiso a bajo costo.Algunos pesos pesado del conurbano, como el jefe de Tres de Febrero, Hugo Curto, y el mandamás de Merlo, Raúl Otacehé, inscribieron como candidatas a sus esposas. También la del intendente de Lanús, Darío Díaz Pérez. El mismo gesto de amor conyugal fue repetido por los intendentes de Pilar, Mercedes, Hurlingham, San Andrés de Giles, General Lamadrid, General Viamonte, Ayacucho y General Rodríguez.

El cariño fraternal se adueñó de otros jefes municipales: Pablo Bruera, de La Plata, Jesús Cariglino, de Malvinas Argentinas, junto a sus colegas de Balcarce, Mar Chiquita y Coronel Suárez, hicieron candidatos a sus hermanos. En General Alvarado, en cambio, el intendente anotó como candidato a su padre. Algo verdaderamente conmovedor. Y ni que hablar del influyente caudillo de Berazategui, Juan José Mussi, que hizo candidata a su mismísima sobrina. Así da gusto tener tíos. La esposa del Jefe de Gabinete, Sergio Massa, es candidata en Tigre. La del vociferante Luis D'Elía se apuntó para legisladora provincial. El hijo de Héctor Recalde, diputado, candidato a su vez y hombre de Hugo Moyano, va a competir por un cargo de legislador porteño.

Decíamos que la oposición cacarea pero también tiene lo suyo. En el peronismo macrista van como candidatos la esposa de Osvaldo Mércuri y el hijo de Alfredo Atanasof, dos dirigentes del recontra-duhaldismo. También está la hermana de Luis Barrionuevo. Y en la Capital, los socialistas anotaron para diputada a la esposa de Roy Cortina, que a su vez va como candidato a legislador. En el interior la costumbre se hizo ancha y profunda. Apenas unas muestras: son candidatas las esposas del gobernador del Chaco, Jorge Capitanich; de Córdoba, Juan Schiaretti, y de Santa Cruz, Daniel Peralta.

La lista es necesariamente incompleta. Y quizás en algún caso resulte injusta. Es probable que los tributarios de tan fuerte amor entre parientes tengan los méritos necesarios para acceder a esas candidaturas. No son ellos los que están en discusión, sino los caciques familiares que los colocaron en esos puestos. Alguno dirá que el mal ejemplo ya lo había dado Kirchner haciéndola presidenta a Cristina. Pero esas son paparruchadas. Cristina ya era quien era antes de ser Primera Dama. A los Kirchner se les podrán reprochar otras cosas, y de hecho eso está haciendo la mayoría de la población. En la elección se verá cuánto mide ese reproche. Y para despejar las dudas malévolas sobre la parentela de la tercera candidata por el kirchnerismo bonaerense, acudamos a las palabras de ella misma. Desde hace tres décadas, desde el lejano tiempo de los unipersonales y el café concert, en aquellos románticos años '70, Nacha Guevara cantaba su hilarante sorpresa cuando algún distraído le preguntaba: "¿Usted es la hermana del Che?"

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