Una candidatura que no convence

Una candidatura que no convence
Los macristas advirtieron que la posible postulación de su socio debería resolverse en el marco de la alianza que comparten, aunque dejaron en claro que lo prefieren como gobernador. Felipe Solá dijo que no puede ser candidato. Los duhaldistas comparten su opinión.
Los aliados de Francisco de Narváez no recibieron con mucha alegría su confirmación de que está pensando en lanzarse por la presidencia. Los macristas, conscientes de que su líder está golpeado en las encuestas, fueron cautelosos. "El tiene todo el derecho a presentarse, pero sería bueno que lo pensemos en el marco de la alianza que tenemos. Esto hoy no está planteado así", consideró Gabriela Michetti ante Página/12. Felipe Solá, en tanto, no se mostró dispuesto a darle aire: "En la medida en que quiera ser candidato a presidente, está equivocado. No va a poder ser. No se corresponde con el artículo 48 de la Constitución", estimó.

Con la frase "estoy pensando seriamente en ser candidato a presidente", De Narváez blanqueó sus aspiraciones, alimentadas por la falta de candidatos potables del PJ opositor: en los últimos días, Carlos Reutemann se bajó y se lanzaron Eduardo Duhalde y Carlos Menem. El diputado Gustavo Ferrari, uno de los hombres de mayor confianza de De Narváez, ratificó esta semana que el dirigente de Unión-PRO evalúa competir para llegar a Balcarce 50. "De Narváez no descarta la candidatura presidencial, sin perjuicio de lo cual estamos trabajando fuertemente en la provincia de Buenos Aires con la decisión de ir por la gobernación", dijo Ferrari, que confirmó que competirá por dentro del PJ. Optimista, consideró que esto "de ninguna manera" afecta su relación con el espacio de Mauricio Macri, que también busca posicionarse para ser candidato a presidente. "Nosotros somos Unión y ellos son PRO, sin perder cada uno su identidad", aclaró.

Para Solá –ya lanzado a pelear la presidencia– la controversia jurídica le corta las piernas a De Narváez en una interna del PJ. "Políticamente, si De Narváez quiere ser presidente, tiene que pedir una resolución de certeza. Primero tiene que ser candidato y esto ocurre un mes antes de las elecciones. Más allá de la buena voluntad de los jueces, no tiene tiempo. El no podría lanzar la candidatura hasta que no tenga la certeza", analizó Roberto Mouilleron, un felipista puro. "En lo personal, creo que larga esa versión para asegurarse de que es candidato a gobernador. Muestra juego arriba para que le quede liberado el camino", interpretó Mouilleron. Los duhalistas tienen una visión similar sobre las intenciones del Colorado, al que le restan chances de competir a nivel nacional.

En el entorno de Macri intentaron tomarse en broma la postulación de su aliado: "Si Ricardo Fort es un ídolo argentino, cualquiera puede ser cualquier cosa", sostuvo ante este diario un dirigente muy cercano al jefe de Gobierno, que coincidió inesperadamente con el diagnóstico de Hugo Moyano (había asegurado que De Narváez era "un Fort colorado"). "Esperemos que no se lastime", ironizó el consigliere PRO, en referencia a la turbulenta interna del PJ, que incluye no sólo al kirchnerismo sino a Duhalde, quien no guarda mucha estima por De Narváez desde que les bajó a sus candidatos de las listas y a sus colectoras en la última elección.

Otros macristas, en cambio, tienen una mirada más autocrítica, en función de los escándalos que impactaron sobre la gestión PRO y sobre su líder en los últimos seis meses: la designación de Jorge "Fino" Palacios frente a la Metropolitana, hoy preso y procesado; la UCEP, con la que debieron dar marcha atrás; el espionaje de Ciro James, por el que renunció otro jefe de la Metropolitana y el ministro de Educación, y el fugaz paso por Educación de Abel Posse, cargado de críticas al rock y a los jóvenes y con reclamos de una amnistía a los represores. "Nosotros entendemos que hoy estamos debilitados. Es lógico que De Narváez quiera mantener la presencia de su candidatura", estimó un funcionario macrista. Las encuestas que manejan en el gobierno porteño dan cuenta de una caída vertical de la imagen de Macri (se habla de un diez por ciento).

Entre los diputados, intentaron que el humor tapara el malestar. "Reviente quien reviente, De Narváez presidente", bromeó Federico Pinedo. El jefe de bloque luego indicó que "el macrismo tiene que mantener su alianza estratégica con De Narváez y el Peronismo Federal, que es lo que la gente votó". "La mejor fórmula es Macri presidente y De Narváez gobernador, con un acuerdo de gobernabilidad para la provincia", estimó Pinedo ante este diario. "Me parecen legítimas sus aspiraciones a presidente. Un dirigente con respaldo de la gente que no piensa en ser presidente no es un dirigente", lo defendió el diputado macrista Christian Gribaudo, quien señaló que "Mauricio tiene la responsabilidad de pensar en la ciudad que está gobernando".

"Nosotros seguimos creyendo en un PRO conjunto, aunque es cierto que hoy están equiparadas las posiciones entre Macri y De Narváez", reconoció el diputado Esteban Bullrich, pocas horas antes de aceptar asumir frente al Ministerio de Educación. "Son cosas que me parecería bueno que las analizáramos en el contexto de las alianzas que tenemos", consideró Michetti, quien desmintió la versión de que sería la candidata a vicepresidente de De Narváez. "Ultimamente, soy vice de todos: de Francisco, de Reutemann, de Cobos, de Mauricio", se divirtió, antes de aclarar que no estaba considerando ninguna de esas posibilidades.

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