Los candidatos sufren el ‘síndrome Mirtha Legrand’

Lo digo o no lo digo...”. Ultimanente, son cada vez más los políticos argentinos que sufren el ‘síndrome Mirtha Legrand’.
Apoyan un dedito en la mejilla y no se deciden a blanquear sus intenciones electorales, igual que hace la diva de los almuerzos cuando no se atreve a revelar alguna frase que considera inoportuna para sus invitados.

Néstor Kirchner, Elisa Carrió, Gabriela Michetti, Carlos Reutemann son algunos de los que juegan a la incógnita a diario.

Se sabe que muy probablemente sean candidatos en las elecciones de octubre, por deseo propio u obligados por la coyuntura, de hecho trabajan para serlo, pero...dicen que todavía no saben, que puede que sí o puede que no.

El primero de la lista es el ex presidente Kirchner. Basta con repasar la escena registrada en el acto de Avellaneda esta semana, cuando el intendente Baldomero ‘Cacho’ Alvarez terminó su discurso mirando a Néstor con un reclamo: que se postule a diputado nacional en los comicios de primavera. El pedido fue aplaudido por el auditorio peronista y agradecido por Néstor, quien una semana antes había dicho que sus continuos actos en el conurbano no eran actos de campaña. La misma incertidumbre mantuvo en el 2007 con su esposa Cristina. Jugó hasta último momento con el “será pingüino o pingüina” para no precisar si iba a pelear o no su reelección.

La renuncia de Reutemann al bloque de senadores del Frente para la Victoria y las deserciones que le siguieron y aparentemente seguirán en el frente oficialista dejan a Kirchner cada vez con menos chances de eludir su cita con las urnas bonaerenses en pos de apuntalar la segunda mitad del mandato de su esposa. Néstor lee y relee las encuestas de la provincia, y está resignado. Cree que con la aparición del frente Mauricio Macri-Francisco De Narváez-Felipe Solá el único capaz de disputar el principal distrito electoral es él mismo.

El propio Lole sorprendió a todos esta semana en la conferencia de prensa que organizó a horas de ser intervenido quirúrgicamente. Después de justificar su alejamiento de la bancada del FPV envió un mensaje a Olivos: “Tengo un aprecio personal por Cristina”, y “cada vez hay menos chances de que sea candidato en Santa Fe”.

El matrimonio presidencial hizo la lectura instantánea. Reutemann no quiere romper lazos con el Gobierno, pero para ello necesita que Néstor deje de alentar al diputado Agustín Rossi y su planteo para organizar una interna provincial para definir quién es el candidato del PJ en ese distrito, ganado por el kirchnerismo gracias al voto del campo en el 2007. Una tendencia que muy difícilmente se repita.

Y si Lole no es candidato el panorama kirchnerista se complicaría aún más.

En el mundo opositor, dos mujeres coquetean con ser o no ser candidatas.

En el 2007, al día siguiente de las elecciones presidenciales, Elisa Carrió fue terminante. Anunció que no sería candidata a presidente nunca más. Lilita además había renunciado a su banca en Diputados, puesto para el que había sido elegida dos años antes, para despojarse de sus atributos en momentos en el que fundaba su nueva agrupación, la Coalición Cívica.

Lilita pisoteó su pasado y sorprendió a propios y extraños hace unos meses, cuando sostuvo que si fuera necesario sería candidata a Presidente en 2011. Pero antes, apoyó el dedito en su mejilla y dejó saber que podría jugar en las elecciones porteñas para diputada...otra vez, si lo necesita su proyecto. En realidad, la alianza CC-UCR no encuentra un candidato capaz de pelear con el macrismo el dominio de la ciudad. Y tal como le sucede a Kirchner, la única posibilidad de disputar la elección en igualdad de condiciones es presentarse ella misma. De hecho, el titular del radicalismo, Gerardo Morales, se lo pidió públicamente a su nueva socia en un reportaje con El Cronista. “Creo que Carrió debería presentarse en Capital”, dijo y lanzó su postulación.

En la ciudad de Buenos Aires también está Gabriela Michetti, que quiere pero no quiere ser candidata este año. La vicejefa de Gobierno repite en entrevistas múltiples que quisiera terminar su mandato y secundar a Mauricio Macri hasta el 2011. Pero también admite que si su jefe político se lo pide deberá hacer campaña como candidata.

Macri ya se lo pidió, con lo cual sus chances de eludir la candidatura son escasas, aunque todavía sostenga, como muchos, el “lo digo...o no lo digo”.

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