Los candidatos moderados son favoritos para 2011

Por Rosendo Fraga

La insinuación de la candidatura de Carlos Reutemann, cuando faltan menos de tres años para las elecciones presidenciales, ha puesto de manifiesto la crisis del kirchnerismo como proyecto de largo plazo.

Ante todo, la posibilidad que se ha abierto muestra que en el seno del poder ya no se cree que el ex presidente Kirchner o su esposa puedan ser los candidatos en 2011. Esto es una muestra prematura o anticipada de lo que puede denominarse post kirchnerismo.

Más allá de su estilo, a veces interpretado como ambiguo, el ex gobernador de Santa Fe lideró a los senadores justicialistas en el apoyo al campo durante el primer semestre del año. Reutemann votó contra el Gobierno en varios temas, incluido el blanqueo. Fue uno de los pocos senadores justicialistas que enfrentaron al oficialismo en los últimos días de 2008. Además, acaba de negarse a integrar la comitiva que acompaña a la Presidenta a España.

Frente al impacto que generó esta posible candidatura, Kirchner, con su habilidad táctica ?que no pierde, pese a su declinación política?, intentó mostrarla como una maniobra propia. Pero Reutemann se distanció de él públicamente al reclamar el candidato a presidente y al afirmar que él es peronista y no kirchnerista.

El impacto de la insinuación de Reutemann se debe a que es el candidato justicialista que, si hoy se votara, obtendría más votos. El lanzamiento de las candidaturas de varios gobernadores no tuvo la misma repercusión que la aparición del ex gobernador de Santa Fe.

Ello es porque se trata del justicialista con mejor imagen. Superaría en votos al matrimonio Kirchner y también a figuras del peronismo disidente.

Si terminara siendo el candidato presidencial del peronismo, no sólo podría tener los votos de esta fuerza, sino que podría sumar los del campo y de sectores no peronistas.

Concretamente: sería el peronista más votado por los no peronistas, y éste es su punto fuerte. Pero también es una figura opuesta a Kirchner, tanto en personalidad como en ideología, y eso está mostrando la dirección del giro que está tomando la sociedad hacia 2011.

Este es el problema central que enfrenta el kirchnerismo para retener el poder en el mediano plazo: la vocación de cambio de la sociedad.

Esta candidatura también subraya la significación política que ha adquirido la provincia de Santa Fe. Se trata de un distrito importante por población y peso económico, pero que ha tenido mala suerte en la política nacional, ya que desde la sanción de la Constitución nacional, en 1853, en su misma capital, nunca ha habido un presidente santafecino, pese a que, en lo institucional, fue la primera provincia que sancionó una constitución provincial, en 1819, y fue sede de las constituyentes de 1853 y 1994.

Reutemann es el candidato justicialista con mejor intención de voto y el gobernador de la provincia, el socialista Hermes Binner, es el candidato no peronista mejor posicionado para presidente, después del vicepresidente Julio Cobos. Así, dos de los tres o cuatro candidatos que hoy aparecen con más posibilidades para 2011 surgen de la misma provincia, donde desde hace más de doce años viene funcionando con éxito una singular experiencia de convivencia política para la Argentina, como es la que tienen el peronismo y el socialismo.

Binner fue intendente de Rosario ?que es la mitad de la provincia, en población? durante dos períodos. Convivió con éxito con gobernadores justicialistas (Reutemann y Obeid). Ahora gobierna la provincia y lo hace con un Senado que tiene mayoría del justicialismo y dos tercios de los intendentes del interior también de este partido.

Por esta razón, las elecciones legislativas de octubre en Santa Fe pueden influir en las candidaturas de 2011, dado que termina la senaduría de Reutemann en 2009 y él se presentaría como candidato para renovarla.

Si fuera derrotado, su candidatura perdería fuerza. En el caso de Binner, si el socialismo no ganara este año en Santa Fe, sus posibilidades se debilitarían. Pero siempre queda abierta la alternativa de que Reutemann decidiera no ser candidato.

El actual gobernador de la provincia tiene la posibilidad de ser un candidato presidencial no peronista, con una experiencia de gobierno válida para el ámbito nacional.

El gran cuestionamiento que enfrentan las alternativas al justicialismo es la baja capacidad de gobernabilidad.

Desde que surgió el peronismo, en 1945, ningún presidente no peronista logró terminar el mandato. Así ha sucedido con Arturo Frondizi, Arturo Illia, Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa. Tres peronistas terminaron el mandato: Perón en 1952, Menem en 1995 y 1999 y Kirchner en 2003.

Si Binner sale airoso de su gestión como gobernador de Santa Fe, tiene la posibilidad de mostrar un éxito de gobierno en una provincia que es una suerte de promedio del país.

La Rioja, Santa Cruz o Capital son distritos específicos y muy diferentes de la media nacional en diversos aspectos.

Santa Fe, además de constituir aproximadamente el 10% de la población y el PBI del país, tiene un sector rural muy importante, una agroindustria pujante y un cordón de asentamientos en el Gran Rosario que es la mayor concentración de su tipo después del conurbano bonaerense.

Esto se suma a la mencionada situación de tener que gobernar con un peronismo fuerte, tanto en la Legislatura como en las comunas.

Pero Santa Fe también ha dado en diciembre una singular muestra de federalismo, ya que ha sido la única provincia en la cual sus tres senadores (Reutemann y Latorre, justicialistas, y Giustiniani, socialista), votaron juntos contra el blanqueo y a favor de provincializar fondos estatizados de las AFJP y la recaudación del impuesto al cheque, defendiendo el interés provincial más allá de sus diferencias políticas y el hecho de tener por delante una eventual competencia por la candidatura presidencial.

Mientras tanto, Kirchner sigue siendo como un conductor que ha perdido la guerra, pero que todavía puede ganar varias batallas.

Que Cobos, Reutemann y Binner sean hoy de los candidatos mejor parados para 2011 lo demuestra. Los tres (un ex radical, un justicialista y un socialista) pertenecen a fuerzas diferentes y no comparten la misma ideología, pero tienen en común una cultura política de moderación. Esto no quiere decir que figuras como Elisa Carrió, Mauricio Macri o varios de los gobernadores justicialistas que legítimamente aspiran a la candidatura presidencial no la puedan lograr y luego ganar las elecciones de 2011, sino que, en términos generales, la sociedad hoy parece inclinarse por la moderación como valor político.

Es que resulta lógico que tras casi seis años de un fuerte liderazgo como el de Kirchner, con un estilo hiperpresidencialista y con un ejercicio agresivo del poder, la sociedad busque una figura opuesta, como lo hizo con Menem después de Alfonsín, con De la Rúa después de Menem y con Kirchner después de Menem.

En el corto plazo, el llamado matrimonio presidencial sigue reteniendo y ejerciendo el poder en plenitud, como lo puso en evidencia la sanción por parte del Congreso de todos los proyectos presentados por el Ejecutivo entre noviembre y diciembre.

El oficialismo ha perdido consenso y la economía ha pasado a ser un problema, pero sigue teniendo una concentración de poder institucional y económico sin precedentes, aunque esta situación pueda ser frágil, como lo mostró la votación de la Resolución 125.

El proyecto del kirchnerismo de ocupar el poder en forma indefinida ha perdido viabilidad, pero la capacidad de derrotar adversarios en el corto plazo sigue vigente.

El autor es abogado, egresado de la Universidad Católica Argentina. Es director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría.

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