"Voy a ser candidato a intendente" y "no voy a abandonar la banca"

"Voy a ser candidato a intendente" y "no voy a abandonar la banca"
Dos definiciones políticas fundamentales: va a jugar en el 2011 y, como viene todo, frente a Eseverri. Y no dejará la banca como se lo pidió el Intendente. Julio "Chango" Alem dice que ahora camina los barrios porque la gente lo conoce y quiere hablar con él. El dirigente se construye. Y habla, además, de la Justicia y la policía.
ulio Alem jamás deja de rescatar el afecto personal con José Eseverri. Pero deja bien en claro que el límite para que puedan caminar la misma calle son los Kirchner. Definitivamente. Admitió que le encantaría ser intendente pero aclaró que no dejará la banca que ganó en el 2007 en boleta alineada con Cristina y José. Seguirá, solo, desde el llano. Muy crítico de las instituciones que deben cuidar a la gente, castigó a la policía: "la institución ha sido totalmente ineficiente para castigar al corrupto" y sostuvo que "fiscales y jueces de garantías deberían tener más contacto con la realidad". Chango Alem, como nunca en su vida, camina los barrios. Y conoce sectores de la ciudad que le resultaban insospechables. "Descubrí otra cara de la función cuando me tocó ser intendente reemplazando a Eseverri. Le tomé el gusto y es real", dijo.

-La crisis de las instituciones ha quedado totalmente desnuda en estos días. Una policía que responde con deficiencias y que termina castigando jóvenes, como históricamente. Un Ministerio Público que tiene fiscales cuestionados y una denuncia atroz en estos días. ¿Cómo se siente la gente común ante esa orfandad?

-Se siente desamparada, con una situación de inseguridad absoluta. Vos vas a cualquier barrio y la gente está jaqueada, vive amargada y de algunos barrios construidos los que pueden terminan casi regalando las casas porque no soportan vivir más ahí. Lo curioso es que no falta información acerca de quiénes son los delincuentes y qué días cometen los delitos. Qué es lo que falta entonces... llevar la información que la persona tiene a las instituciones. No llega por falta de confianza y porque no se sienten representados por esas instituciones. Porque cuando han hecho la denuncia no ha servido para nada. Y cuando se han animado a ser testigos los ponen delante de los delincuentes y después vuelven a sus barrios y los aprietan.

-El Ministerio Público ha sido blanco de numerosas críticas en los últimos años. Algunas no fueron justas pero la mayoría tuvieron razones muy fuertes. Hoy hay un fiscal denunciado por abuso sexual que sigue en funciones. ¿Cuáles son las herramientas para que haya corrimientos en casos como éste?

-Los mecanismos están dentro del Ministerio Público. Creo que (el Fiscal General Eduardo) Serradell tomó cartas en el asunto. Cuando he hablado con él me ha impresionado como preocupado por todo esto. Pero cuenta con algunos fiscales que son buenos y otros no. Esta es la realidad y el recurso humano y material con el que se cuenta. Habría que hablar largamente del Ministerio Público y de los Jueces de Garantías. Por ahí mi opinión en boca de un abogado puede aparecer inesperada: creo que se ha exagerado con lo inmaculado de la Justicia; pero algunos fiscales y jueces de Garantías tendrían que tener un poco más de contacto con la realidad. Para allanar una casa de alguien que tiene 80 causas aunque no tenga condena empiezan con que esta prueba no, este testimonio no alcanza, los dichos del otro no sirven.

-Y la policía...

-La policía es otro de los temas. Un ingresante hoy gana unos 1.500 pesos. Trabaja 24 por 48 y en esas 48 tienen que hacer adicionales y horas Cores. Las horas Cores hasta hace cuatro meses se pagaban 6 pesos. Después las subieron a 14. Para poder llevar a su casa 2.500 pesos tiene que laburar 24 horas sin parar y en las 48 que deberían ser de descanso... hacer horas adicionales. Además el policía está expuesto a agresiones de otros más que ningún otro trabajador. Los que llegan a la policía son los que no consiguen un laburo mejor en el ámbito privado. Si trabajás en una tienda, un kiosco, estás calentito, cumplís ocho horas y ganas más.

-Pero además ingresa en una institución con una corrupción enquistada: o se amolda a esa realidad, o se va.

-Creo que la institución ha demostrado que es absolutamente ineficiente en castigar al corrupto. El otro día hablaba con una mujer policía; te parten el alma, tienen todas las expectativas y las ilusiones, pero claro, hacía seis meses que había entrado. Esa misma chica a los dos años revolea la gorra y si no consigue otro trabajo verá qué puede hacer. Lo que sí demostró la institución es que tiene cero eficiencia para castigar al corrupto.

-Hay que preguntarse también cuál es el mecanismo de elección de los fiscales. Cómo alguien que superó todos los tests y los exámenes, a los 15 días tiene semejante denuncia. Y ni hablar de los padrinazgos políticos imprescindibles para llegar al cargo...

-Totalmente de acuerdo. Y después tenés lo otro: la justicia por todas estas cosas no es un lugar apetecible para el abogado. No conozco uno que tenga un estudio rentable que diga voy a dejar el estudio y voy a ir a la justicia. No es como en Estados Unidos, con la toga y todo eso. Es un lugar en el campo de batalla donde entrás chapaleando barro y vas a seguir chapaleando barro siempre.

-Hablando de chapalear barro, ¿anda caminando por los barrios?

-Sí...

-¿Por dónde?

-Por varios lados.

-¿Conversando sobre qué con la gente?

-Sobre lo que la gente quiera hablar. En la mayoría de los casos sobre seguridad, sobre respuestas puntuales, obras puntuales, temas muy específicos como que le pode la Municipalidad un árbol, una queja por un turno del hospital, no sé.... muchas cosas.

-Cuando se va, con los bolsillos llenos de inquietudes y de demandas, ¿qué hace con esa carga? ¿Dónde la vuelca?

-Si puedo a algunas las canalizo a través del Ejecutivo y en otros casos les aclaro que vengo a charlar y a escuchar lo que les pasa.

-Ya saben que usted no es más un intermediario válido...

-Capaz que sí, capaz que no. Pero para la gente también es importante que le prestes el oído. Tampoco vas a escucharla toda la vida sin hacer nada, pero no está mal hacerlo y que uno conozca más la realidad de la ciudad.

-Hay algo que es extraño: usted ha sido candidato a concejal muchas veces. Pero en ninguna campaña caminó los barrios lejanos. ¿Por qué lo hace ahora?

-Es cierto que antes no andaba tanto...

-En realidad, no se ha embarrado los zapatos nunca...

-Me has estereotipado de una manera exagerada... Sí es cierto que yo descubrí otra cara de la función cuando me tocó ser intendente reemplazando a Eseverri. Le tomé el gusto y es real. Muy poca gente me conocía. Me podía pasar cinco horas caminando...

-Bueno, usted es un dirigente céntrico...

-...y no me conocían o no tenían interés en hablar conmigo. Ahora sí.

-Usted se ha convertido en una alternativa cierta para el 2011. Es más: hemos hablado hace un tiempo que la percepción es que las opciones más fuertes parecen ser José y Chango, en oficialismo y oposición...

-Que no deja de ser bastante paradójico. Pero es una opción, sí.

-Es decir que va a ser candidato a intendente.

-Pero sí, claro que sí. Yo siempre dije que disfruté mucho esos meses. Y me gustaría poder ser candidato a intendente, por qué no.

-Supongo que detrás de Cobos, al mismo al que Aníbal le dijo hace pocas horas que debería irse. Como a usted José lo invitó a abandonar la banca...

-Una serie de hechos ha determinado que la gente me identifique mucho con Cobos.

-Ah, usted no tuvo nada que ver...

-Ah, sí, yo tuve que ver. Tuvimos algunas coincidencias, yo hace bastante más de un año di un paso al costado con absoluta decisión de este proyecto kirchnerista que le está haciendo mucho mal al país y cuando pase se va a ver con mucha más claridad cuánto mal le hizo al país. Esta diferencia de apreciación tan extrema y clara como la que tengo con José hizo que tengamos esta discrepancia. Pero no es todo tan idéntico. Creo que imagino que José no diría otra cosa, pero en lo que hace a la política municipal lo he apoyado en todo. Yo no soy un opositor a José, quiero de corazón que le vaya bien, por Olavarría y por él. Las cosas pasan, la política es dinámica, un día no estarán los K y vaya a saber dónde nos encontramos.

-Hace veinte días el Intendente dijo que usted debería pensar muy bien lo que va a hacer, que Felipe Solá dejó la banca en Diputados cuando se alejó del kirchnerismo... ¿Qué piensa hacer?

-No voy a hacer lo que hizo Felipe, me voy a quedar dos años, voy a colaborar con el gobierno municipal y en el nivel nacional voy a actuar en base a mis convicciones sin ningún tipo de incondicionalidad con nadie. Que quede claro, con nadie, ni con Cobos ni con nadie. Cuando bajan cosas a la ciudad quien mejor las conoce es la gente del pueblo y los dirigentes. No los funcionarios nacionales. Hay que tener la libertad de decir que no. Me pueden decir que eso es utópico, si le decís que no no te mandan nada. Y entonces tenemos que empezar a analizar si es válido vivir en un país en que la plata se maneja así.

-¿Sigue convencido de que es más hijo político de Helios que el propio José?

-No, no, no, a ver: José aprendió muchísimo del padre y cargó a las enseñanzas con su impronta personal. Lo mismo hice yo. Es cierto que José y yo somos distintos. No es pecado ni para que nadie se suicide en la plaza ni para que José se enoje. Somos distintos.

-No imagino verlo el 11 de diciembre sentado en una banca, abajo y solo...

-Yo tampoco me imagino, pero me voy a sentar...

-Lo quiero ver debatir.

-Eso es otro tema. Estamos enfermos de debate. La oposición piensa que todo lo que hace el gobierno está mal y los oficialismos piensan que todo lo que hace el gobierno está bien. Y discuten horas sobre todo. Yo no lo pienso hacer. Una de las mejores cosas que tenemos es que la gente ha adquirido un estado de madurez y un estado de independencia de la propaganda política espectacular. Lo único que quiere es que le digas qué pensás. Después decide.

Comentá la nota