"Mi candidato es Duhalde".

Luis Barrionuevo tuvo su show peronista. Duhaldista, en particular. En un acto de puro folclore pejotista, el jefe de los gastronómicos anunció que militará para recuperar la conducción del PJ-Capital, recién abandonada por Alberto Fernández, "un imbécil", según conceptualizó Barrionuevo al ex jefe de gabinete K.
A nivel nacional, Barrionuevo también introdujo un nombre propio para reemplazar a Daniel Scioli en la presidencia del PJ. "El hombre llamado para normalizar el peronismo es Eduardo Duhalde", arengó Barrionuevo, titular de una CGT paralela denominada Movimiento Azul y Blanco. El gastronómico fue más allá. "Para 2011, mi candidato a presidente también se llama Duhalde", apostó.

Unas cien personas se acercaron a la sede del gremio comandado por Carlos Acuña (el de los trabajadores de estaciones de servicio, garajes y gomerías), ubicado en Hipólito Yrigoyen y Jujuy. Esperaron, en vano, la llegada del ex presidente Duhalde. "Viene, viene", se entusiasmó la veterana audiencia. No hubo caso.

Recién cuando se confirmó su ausencia, Barrionuevo, pañuelo al cuello y campera de cuero negra, llegó al caluroso local, acondicionado con fotos de Perón y de Eva.

El faltazo de Duhalde se suplió con creces a partir de la performance que ofreció Barrionuevo. Verborrágico y provocador, el sindicalista y diputado peronista liquidó a los Kirchner y a sus ex funcionarios, para alegría de la militancia. Entre ellos, el ex titular de la SIDE, Miguel Ángel Toma y Hugo del Carril hijo.

"Kirchner llegó como King Kong y se va como la mona Chita", recitó, entre risas burlonas. A Alberto Fernández le dedicó: "Vino del comunismo; pasó por el menemismo, el duhaldismo y terminó con los pichones de montoneros. Es una viuda de los Kirchner. ¡Imbécil!". Dedicó otro interesante pasaje a la ex ministra de Salud, Graciela Ocaña. "¡Inútil! Se encontró con el dengue y le hicieron dengue, dengue", enunció. A Elisa Carrió le exigió: "Volvé con Cobos y Morales. Acá debe haber un bipartidismo".

Al final, Barrionuevo interpretó el incierto contrapunto público que, la semana pasada, concretaron Duhalde y Carlos Reutemann. "No fue una chicana de Lole. Yo lo conozco bien. Él se toma su tiempo para decidir", le explicó a este diario sobre la última declaración de Reutemann, que señaló a Duhalde como principal presidenciable. "Lole es un conductor de aguas tranquilas. Duhalde, en cambio, se mueve en aguas profundas", comparó Barrionuevo. Sin estar, el ex presidente Duhalde se convirtió en la estrella del acto barrionuevista.

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