La canción del largo adiós a Mercedes Sosa

La canción del largo adiós a Mercedes Sosa
Las largas colas de seguidores que la recordaron en el Congreso se repitieron ayer en su viaje al cementerio de la Chacarita; sus cenizas reposarán en Buenos Aires, Tucumán y Mendoza
En las provincias, en los estadios de fútbol, en los pequeños teatros, en las calles, en todo sitio donde se desarrollaba cualquier actividad en la Argentina, la noticia de la muerte, anteayer, de Mercedes Sosa, pegó como un cimbronazo emocional y despertó algún recuerdo fresco o lejano de alguna canción inmortalizada por su voz, que dejó su huella en la memoria colectiva. La atmósfera del país quedó envuelta por ese mismo efecto que genera la partida de un ser querido, cuando el mundo parece detenerse por completo durante varios segundos, minutos, horas.

Anteanoche, el desfile de miles de personas entre anónimos, artistas, políticos, mandatarios y figuras del rock que pasaron por el Salón de los Pasos Perdidos parecía interminable. La capilla ardiente armada en el Congreso de la Nación convocó a una silenciosa y respetuosa marcha. Por momentos, también, hubo música. La gente quería dar el último adiós a la artista alzando algún pañuelo como en la zamba o dejando una flor al pie del féretro. Cuando muchas de las cámaras de TV empezaron a retirarse aparecieron Diego Armando Maradona, Charly García, Susana Giménez, Jairo, Pedro Aznar, Alfredo Alcón y Luis Alberto Spinetta. Todos dejaron algún recuerdo en palabras, en sutiles gestos de amor con los ojos hinchados de lágrimas.

El Flaco Spinetta fue uno de los que quisieron dejar unas últimas palabras de agradecimiento para la artista: "En nombre de mi vieja, mi viejo, mis hijos y todos los músicos con los que toqué, quise dejarle un saludo final lleno de emoción para esta viajera, esta cantante tremenda, con toda nuestra pena. No nos acostumbremos a perder verdades en la Argentina. Perdimos una verdad impresionante".

Otras personalidades la despidieron con profunda congoja. Charly se asomó al Congreso cerca de las once de la noche y se paró frente a su vieja aliada (desde que la tucumana regresó al país en 1982), la contempló algunos minutos, apenas la rozó con su mano y se fue rápido. A la salida hizo un gesto de silencio y pidió respeto a los periodistas que buscaban su declaración. Lo mismo pasó con la diva televisiva Susana Giménez, que después de varios minutos se retiró en su auto sin hacer declaraciones, orillando la madrugada del lunes.

Jairo, compañero en el exilio cuando la Negra tuvo que irse a vivir a Europa, fue otro de los que se mostraron quebrados por la situación: "Mercedes vino a verme a mi casa una vez que estaba muy mal de salud ?recordó el cantante, al que la tucumana admiraba?. Yo estaba casi del otro lado y ella vino a cantarme. Se me acercó y me empezó a cantar al oído «Duerme, negrito»."

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