La canción judicial ya no será la misma

El gobernador y el establishment de la Justicia santafesina develaron en público y con crudeza sus diferencias. Antes de que asumiera el socialista, los magistrados cantaron Resistiré, ahora el gobierno les recomienda que aprendan la letra de Todo cambia.
El gobernador santafesino, Hermes Binner, quebró la tradición del socialismo vernáculo de no hacer olas cuando hay tormenta y entabló esta semana un áspero cruce de opiniones con el establishment judicial, con el caso Fraticelli en el ojo del huracán. Y la corporación tribunalicia está lejos de irse al mazo: además de insistir con la condena al ex juez de Rufino y de su ex esposa, pegó y devolvió los golpes contra el Ejecutivo actual, desde la Corte Suprema, desde su procurador, y desde el Colegio de Magistrados.

La tensión entre el gobierno del Frente Progresista y la ortodoxia judicial santafesina viene de lejos, y quedó en evidencia cuando Binner se enojó porque Jorge Obeid –antes de dejar la gobernación– le impuso la designación del procurador de la Corte, Agustín Bassó, y cuando los jueces cantaron a voz en cuello la canción Resistiré en una cena del Colegio de Magistrados previa a la asunción del socialista en la Casa Gris. Esta semana, la rispidez afloró sin disimulos. El ministro de Justicia, Héctor Superti, recomendó a aquellos jueces canoros que vayan aprendiendo la letra de la canción Todo cambia.

Luego de que la Cámara de Venado Tuerto absolviera a Carlos Fraticelli y a Graciela Dieser por la muerte de su hija Natalia, Binner soltó: "Si fuese miembro de la Corte de la provincia, hoy presentaría mi renuncia". Se refirió a la desacreditación de casi todos los miembros del tribunal superior, cuando la Corte nacional ordenó en 2006 anular la condena a la ex pareja y fallar de nuevo.

Binner devolvió, de paso, la estocada del Colegio de Magistrados que días antes había responsabilizado al Ejecutivo por las falencias del sistema judicial.

La Corte respondió al gobernador con crispado formalismo en un documento que, entre otras cosas, asevera que "los jueces no pueden ser cuestionados por sus sentencias", y le pidió al mandatario "respeto y mesura política".

Antes de que suene la campana del fin de semana, el gobierno replicó con un comunicado cuya síntesis podría resumirse en: "Sí, sospechamos de ustedes, y qué". En el background de la polémica acecha una observación reiterada que incomoda al establishment judicial: la relación de amistad o parentesco de Carlos Reutemann con ministros como Rafael Gutiérrez, Eduardo Spuler y el ex procurador Jorge Bof.

Binner marcó la diferencia del primer fallo (prisión perpetua, convalidada por la Corte provincial) y el segundo (absolución). "En el medio, los absueltos estuvieron presos seis años", recalcó. Fraticelli había dicho también: "Menos mal que no rige la pena de muerte, porque ya sería tarde".

El Ejecutivo ratificó sus "sospechas sobre la forma en que se fue construyendo el Poder Judicial en la provincia, y cuando las sospechas involucran un interés público no deben callarse".

La pelea siguió con el procurador Bassó, que ordenó al fiscal de Cámara de Venado Tuerto, Fernando Palmolelli, que recurra la absolución de Fraticelli y Dieser por inconstitucional. El abogado del ex juez, Carlos Edwards, observó: "Cuando se archivó la causa contra el juez Rubén Saurín por hurto de energía, Bassó no ordenó apelar a sus fiscales, pese a que había un funcionario judicial involucrado. En el caso Fraticelli, sí saltó de inmediato. Es curioso".

El viernes, Binner quitó pólvora, pero no firmeza. "La Justicia santafesina ha dejado prescribir causas importantes. El mundo está cambiando y por eso queremos cambiar nuestra Justicia. Eso es lo que deben entender", dijo.

Comentá la nota