La cancha tiene la aprobación de la ITF

Se hicieron ayer las pruebas sobre la superficie y dieron resultado satisfactorio. Soledad Lokman, representante de la empresa española que se encargó de la instalación, dijo que ahora los jugadores argentinos pueden disponer ajustes.
El piso instalado en el Polideportivo Islas Malvinas de Mar del Plata para la final de la Copa Davis de tenis que jugarán Argentina y España del 21 al 23 de noviembre pasó la prueba realizada ayer por técnicos de la Federación Internacional de Tenis y por la supervisora de la empresa española encargada de montar esa superficie.

"Este es un testeo que realiza la ITF para poder seguir avanzando en las mediciones, en el que se maneja la velocidad del pique de la pelota", dijo Soledad Lokman, representante de la empresa constructora de la cancha, cordobesa, aunque con muchos años de desempeño profesional en España.

Cuando se le solicitó alguna precisión sobre la prueba realizada ayer, Lokman expresó: "Se toman seis puntos en toda la cancha, dentro y fuera de los flejes, y se lanza la pelota a una velocidad determinada previamente que pasa por un ordenador que mediante un laser va realizando las mediciones estipuladas".

La representante de la empresa española puntualizó luego que "por medio de esta prueba se consigna el ángulo, la velocidad y la fricción del bote de la pelota en la superficie. La Federación Internacional tiene un parámetro que se extiende de 25 a 50 'paces' (unidad de medida) y hoy (por ayer) el testeo realizado arrojó 32 de velocidad, por lo tanto todo está dentro los valores reglamentarios".

Ahora, se espera la llegada a Mar del Plata de Alberto Mancini para que conozca el piso, y de los jugadores para probarlo. "Estamos un poco a la expectativa de la opinión de ellos (por los integrantes del equipo argentino). Si pretenden una (superficie) más rápida, se le da una mano más de resina y si no directamente se marcan los flejes", comentó Lokman.

Que la carpeta esté lista es un problema menos también para todo el desarrollo de la obra, porque ahora tendrán más libertades el ingeniero Juan Pablo Linares y su gente para los últimos traslados de material y movimiento de grúas para la instalación de las últimas butacas en la "reconstrucción" y ampliación de las tribunas en el estadio.

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