En la cancha se ven los políticos

:: La Nación se enredó con la reestatización de las jubilaciones.

:: La aprobación de la ley de envasado en origen desató un conflicto con Corrientes.

:: La democracia cumple 25 años con la necesidad de un proyecto de país a largo plazo

Hace once años, el 25 de octubre de 1997, Diego Armando Maradona jugó su último partido como profesional. Hace poco más de un año, el 28 de octubre del año pasado, Cristina Kirchner ganó las elecciones presidenciales tras ser votada por 8.650.990 personas, lo que equivalió al 45,29 % del electorado. La segunda opción, encabezada por Elisa Carrió, consiguió sólo el 23,04 por ciento.

Es la diferencia más grande que se haya dado en la recuperada democracia ocurrida el 30 de octubre de 1983, hace 25 años.

También hace un cuarto de siglo, apareció la aún hoy figura emblemática del radicalismo y de la política, en los tiempos modernos Raúl Alfonsín. Con él, se produjo un hecho trascendental para detener el avance de los militares en el poder y es artífice indiscutido de la recuperación de la democracia.

El entonces presidente de la Nación convocó al escritor Ernesto Sábato quien, junto a una comisión de civiles notables, se encargaron de buscar la verdad sobre los desaparecidos y producto de esa investigación se editó el libro “Nunca más”. En Misiones, monseñor Jorge Kemerer se transformó en un ícono de la defensa de los derechos humanos. Su asistencia a los presos políticos fue tan importante, que por sus permanentes cercanías en torno a las cárceles fue rebautizado como el Obispo Rojo.

Maradona, Cristina, AFJP, la democracia, Alfonsín, fueron algunos de los temas excluyentes de la semana en un país súper futbolero, como Argentina.

En Misiones, además de los temas centrales ya citados, sobresalió el intenso debate en torno a la ley del envasado en origen de la yerba mate, el incremento de las tasas municipales que repercutirán en el bolsillo de los contribuyentes posadeños, el cierre de las sesiones ordinarias de la Cámara de Diputados donde volvió a recordarse los dos años del plebiscito que impidió la reforma de la Constitución Provincial y en la ocasión, la reaparición del obispo emérito Joaquín Piña, llevando el proyecto para eliminar la Ley de Lemas junto a 30 mil firmas y el adelanto de varios políticos de volver a conformar un frente electoral común, como alternativa política para el próximo año.

A mover la pelota

Diego Maradona, en su carrera profesional, tuvo ascenso y descenso, pero nunca dejó de influir en el mundo. Esta semana, fue designado entrenador de la selección Argentina de fútbol. Como todo lo que hace o dice, tuvo repercusión mundial. Para algunos, es un movimiento por demás riesgoso. Hubo muy buenos jugadores, como Mario Kempes y Ricardo Bochini, que en la cancha fueron grandes motivadores, oradores del fútbol, pero al no ser estrategas, fracasaron como entrenadores.

Son como algunos teóricos de la política, buenos disertantes y malos administradores. Esto se vio a lo largo de estas dos décadas y media de la democracia defendida más allá de algunos malos gobernantes, con mucha determinación por todos los argentinos.

Maradona cada vez que convierte un gol, como en el showbol, su rostro se transforma y es el Diego de toda la vida. Ese que más amó al fútbol en la historia de este juego, que además de deporte es un gran fenómeno social y sobre todo, gran negocio. Cuando pierde, se sabe bronca y desilusión.

En política, el fracaso duele y golpea con dureza a los sectores más necesitados.

Cuando un funcionario se hunde con sus iniciativas, sea en planes sociales o económicos, deja un tendal de perjudicados. Afecta en forma directa y provoca a gente mal atendida en salud, educación o en su propia economía hogareña, como ocurre producto de que el mundo está envuelto en la total incertidumbre y aún con consecuencias difíciles de medir a raíz de la actual crisis financiera mundial.

Los efectos se sienten con líneas de créditos cortados, desinversión y porque todo se tornó imprevisible.

Pero, así como la selección Argentina tiene un verdadero arsenal de buenos jugadores y se aguarda que sean capaces de levantar una nueva copa del mundo, también los ciudadanos aguardan que los políticos sean capaces de cristalizar un proyecto consensuado de país con planes a largo plazo y con una economía sustentable.

Es que se han probado varios planes económicos políticos, tanto del Gobierno nacional como provincial, algunos con resultados desastrosos.

Al rememorarse los 25 años de la reinstauración de la democracia, se cuestionó la falta de proyectos sostenibles en los gobiernos, que permitan un mayor bienestar a los pobladores. El que llega piensa que tiene que destruir lo realizado. Falta un proyecto de país de largo plazo. Se pudo terminar con la amenaza de las dictaduras militares, pero persiste en estos 25 años, la sensación de inseguridad económica, que continúa vigente en la piel de los argentinos.

No es el único tema por resolver. Hace justo un año, un día después de su triunfo electoral, Cristina adelantó que entre sus dos prioridades se encontraban luchar contra la pobreza y combatir la falta de trabajo. La inflación pega fuerte en la población y sobre todo en los más carenciados. La canasta básica de alimentos aumentó desde principios de 2007 un 60 por ciento. Con estos indicadores dos millones de personas volvieron a entrar en la pobreza. Y la generación de empleo cayó un 80 por ciento en comparación al gobierno de Néstor Kirchner.

Ahora el Gobierno ha obligado a las AFJP a repatriar 1800 millones de dolares que tenían colocados en Brasil, pero la caída de la Bolsa, la pérdida de los dólares de reserva del Banco Central y la fuga de capitales de las últimas semanas exceden largamente a aquella modesta suma.

El tema es menor, a la batalla que debe librar Cristina para convencer a que se apruebe, según el Gobierno “el salvataje” y según los opositores “el despojo” del Estado de la AFJP. La pelota está en el Parlamento. Cristina o Néstor Kirchner, deberán intentar imitar aquel gol cumbre del "Pelusa", convertido en el Mundial de México 1986 frente a Inglaterra. Entonces Maradona esquivó a seis adversarios.

Desde la antesala del recinto de la Cámara de Diputados, la titular de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, aseguró esquivar caer en la trampa del oficialismo de discutir variantes al proyecto enviado por la Rosada; lo mismo hicieron otros jugadores de peso, como el titular del PRO, Mauricio Macri, el ex ministro Roberto Lavagna, uno de los primeros en oponerse a la iniciativa, sumado al vicepresidente Julio César Cobos, quien pidió un país mas previsible y una larga lista de legisladores.

Las movidas en la Legislatura

Maradona representa todo lo bueno y lo malo del ser nacional, pero es un grande, pese a sus contradicciones.

La Legislatura es uno de los pilares fundamentales para el sostenimiento de la democracia. No es casual que los militares eliminaran su funcionamiento, cuando apenas asumían, como recordó esta semana el primer presidente de la Legislatura misionera, Mario Losada, tras el retorno. A 25 años de su funcionamiento, este año con 22 sesiones ordinarias, este importante ámbito de la democracia continúa con avances y retrocesos.

Mientras legisladores como Adrián Ricardo Bernal calificaba como una “Legislatura feliz” a la actual conformación porque consideraba que existía armonía y no se registraban confrontaciones, los opositores opinaban totalmente lo opuesto y se quejaron, al sostener que sus proyectos no fueron tenidos en cuenta.

Otra paradoja es que este año se aprobaron todos los proyectos debatidos y, por primera vez, según los mismos legisladores y empleados, todas las sesiones empezaron a horario.

En dicho ámbito también se aprobó la iniciativa del envasado en origen de la yerba mate. Se pensó la norma, luego promulgada por el Gobierno provincial, como una solución y ahora representa un problema por resolver con los productores de Corrientes, ante la resistencia de varios sectores.

El Directorio del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) expresó preocupación de lo que podría pasar con los productores y secaderos que no puedan comercializar su materia prima fuera de la provincia, al recordar que tienen incidencia en la región. Brindaron datos del 2007, donde sostienen que el 85 por ciento del ingreso de hoja verde se produce en Misiones y el resto (15 %) en Corrientes, y que el 54,33 % de las salidas de yerba mate envasada con destino al mercado interno se generan desde Misiones y el 45,67 % desde el resto de la Argentina.

Por todo ello aseguran que podría producirse en Misiones una sobreoferta de materia prima que no tendría demanda que la absorba y generaría una fuerte presión negativa sobre los precios, afectados por las condiciones imperantes de mercado.

El tema claramente debe solucionarse en una mesa de diálogo, con la intervención de todos los que dicen estar afectados. Históricamente el producto hermanó a correntinos y misioneros y una resolución no debería generar discordias ni piquetes, sino buscar consensos y que en su justo equilibrio, los productores continúen explotando esta importante materia prima para favorecer la economía de ambas provincias.

Sucesores del 10

En cuestiones políticas, las contradicciones se extienden al peronismo local. Aseguran tener todo bajo control y se viene hablando de inminentes convocatorias de normalización o llamados a elecciones internas, pero el tiempo pasa y exaspera a todos. El fin de año esta a la vuelta de la esquina.

Esta semana en plena sesión de la Legislatura, la diputada Mónica Alustiza aprovechó para cuestionar la falta de democracia en el PJ. Recordó que está intervenido y que hay una persona que a dedo digita quien entra y quien no, que se dice o quién puede ser peronista y quién no. Allí volvió a reclamar la normalización del partido y que se permita el regreso de quienes se alejaron, dirimiendo en elecciones internas y democráticas.

No fue la única dirigente con los ánimos crispados por esta situación. Algunos prefirieron no criticar y buscaron un poco de paz y orientación en el obispo emérito Joaquín Piña. Hasta resultó muy difundido su reencuentro con Pablo Juan Tschirsch, quien promueve su propia línea política.

Piña acompañó la voluntad de 30 mil misioneros para reclamar la derogación de la Ley de Lemas, cuya recolección de firmas la inició la UCR y luego se sumaron diversos sectores. El proyecto para modificar la ley no fue el único, otros sectores vienen insistiendo en el mismo sentido.

La presentación ante la Legislatura se hizo justo el día en que se recordaban los dos años del plebiscito que impidió la reforma de la Constitución Provincial. En dicho ámbito, varios dirigentes reconocieron estar trabajando en un nuevo proyecto político y social similar al Frente Unidos por la Dignidad (FUD).

También hubo autocrítica, porque en eso la política también se parece al fútbol, hay que jugar en equipo y los misioneros, tuvieron en Piña a un súper director técnico y con él trabajaron en una causa común y sin mezquindades lograron sus objetivos.

Similar intento posterior de algunos dirigentes, pero donde ya todos se consideraban sucesores del 10, terminaron comprobando que las individualidades no dieron sus frutos. Ahora aseguran haber aprendido la lección y se mostraron dispuestos a volver a hacer un intento para las elecciones del 2009, buscando un objetivo superior y dejando de lado intereses sectoriales o personales.

La tentación de ser Maradona, en todos los campos de la vida fue y será una constante en todos los ámbitos, en especial en la política. Muy pocos lo lograron.

El país y la provincia necesitan de buenos gobernantes, políticos y administradores, de buenos directores técnicos, de aquellos capaces de trabajar en equipo. Porque la democracia se defiende entre todos y quienes tienen el poder de decidir, tienen la obligación de pensar en el bienestar de la mayoría.

Porque ya se sabe, ni con su genialidad en la cancha Maradona, jamás pudo ser goleador y arquero al mismo tiempo. Al contrario, fuera de la cancha no resultó nunca el mejor ejemplo. Ahora optó por la dirección técnica de la selección.

Los argentinos hace 25 años decidieron vivir en democracia y desde entonces, vienen eligiendo a sus gobernantes de quienes esperan respeto al sistema como la clara división e independencia de los poderes y como el jugador estrella, que los políticos salgan a la cancha poniendo pasión para triunfar ante cada nuevo desafío colectivo, transpirando y amando la camiseta, todo con el fin de transformar el país y lograr uno mejor, como es el sueño de todos los argentinos.

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