Camuzzi: Es al "gas" intentar comparar a Ushuaia con ciudades subtropicales

Vivimos en la ciudad más austral del mundo, dicho esto con auténtico orgullo fueguino. Viento, lluvia, barro y nieve con algunos momentos de sol son cuestiones a las que quienes habitamos estas latitudes estamos habituados.
Cierto es que a esta altura del año uno espera que el clima vaya permitiendo disfrutar un poco más al aire libre, y que las pintorescas nevadas que deslumbran a nuestros visitantes vayan tocando en retirada hasta la próxima temporada invernal, al igual que las bajas temperaturas que, sensación térmica mediante, se hacen más bajas aún.

Puestos en situación me permitiré ahora avanzar sobre el motivo de estas líneas, que no es otro que el de poner de manifiesto mi sorpresa por lo que considero es una absoluta falta de criterio por parte de Camuzzi Gas del Sur, (empresa encargada de la distribución de gas natural en nuestra región) para intentar justificar el aumento en la tarifa del fluido.

Junto con la facturación del último período, la empresa adjuntó una gacetilla cuya distribución, al menos en Tierra del Fuego en general y en Ushuaia en particular sólo podría ser calificada como una insensatez mayúscula, que no hace más que confirmar que, como en muchas otras cuestiones del quehacer nacional, las decisiones son tomadas considerando que el país termina en la General Paz.

Apuntando a graficar la necesidad de equiparación tarifaria, Camuzzi Gas del Sur nos informa sobre cuál sería el monto que deberíamos abonar si fuésemos usuarios del servicio de gas natural en países limítrofes.

Para ello, no se le ocurrió mejor idea que comparar el costo del consumo registrado en Ushuaia, la ciudad más austral del mundo, vale reiterar, y conforme surge de las informaciones disponibles la más fría de América del Sur, (esto para eliminar la sesgada percepción que sobre la cuestión podamos tener quienes aquí habitamos), con los que deberíamos afrontar si habitásemos en parajes tan fríos como el nuestro, tales como San Pablo y Río de Janeiro en Brasil, Montevideo en Uruguay o Santiago en Chile.

Cualquiera medianamente inquieto podrá verificar que las temperaturas promedios en el semestre comprendido entre Abril y Septiembre oscilan entre los 27° y los 23° para las ciudades brasileñas, y entre los 23° y los 18° para Montevideo y Santiago. Registros por cierto muy similares a los 9° y 4° y sus consecuentes sensaciones térmicas bajo cero que en promedio se registran en Ushuaia para idéntico período.

Cierto es que los datos presentados marcan que tanto los hermanos cariocas como los montevideanos o santiaguinos tienen tarifas bastante más altas que las nuestras, independientemente de lo cual, hubiese resultado más apropiado conocer el precio del servicio en ciudades que por su similitud climatológica pudieran poner la realidad en auténtico contexto como ser Anchorage en los Estados Unidos, o bien Churchill, Ontario o Yellowknife en Canadá, para no salirnos de América, y que por su ubicación geográfica mantiene temperaturas promedios similares a las de nuestra ciudad, con necesidades de calefacción un tanto más aproximadas a las que pueden registrarse en ciudades de zonas subtropicales.

En fin, sabido es que el frío adormece los reflejos, pero no me gustaría pensar que precisamente por eso pretenden tomarnos por tontos.

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