Camuflaje y mentiras, un legado tóxico para Obama

Por: Oscar Raúl Cardoso

En los ocho años de mandato que están a punto de concluir, la administración de George W. Bush ha probado cierta maestría -por encima a la que se suele asignar con los políticos exitosos- en camuflaje y mentira. Es lo que ahora comienza a revelarse en su real magnitud y que constituirá la herencia -tóxica- que recibirá Barack Obama.

Ayer, mismo día en que Bush y Obama tuvieron su primera reunión después de las elecciones, se conocieron ejemplos concretos de ambos dudosos talentos. Lo de camuflar la realidad está ejemplificado por la forma en que, en los mismos días de septiembre en los que se pujaba por articular un paquete de rescate financiero, el gobierno decidió conceder a los bancos, a través del Departamento del Tesoro, nada menos que 140.000 millones de dólares a través de una reforma impositiva de facto para la cual el poder ejecutivo no tiene autoridad, según los expertos.

No fue una acción secreta, apenas debidamente disimulada en una breve instrucción de cinco párrafos que escapó inicialmente no solo a la atención pública sino también al Congreso. Cuando el juego fue descubierto en el Capitolio la posibilidad de una censura pública fue descartada de momento por temor a profundizar la crisis financiera.

Ahora la decisión está siendo investigada porque hay quienes creen que fue hecha para beneficiar solo a determinados bancos, reformó una sección de una ley impositiva de hace 22 años algo que los republicanos querían cambiar hace tiempo y porque esto es algo que no puede hacerse sin el Congreso.

Lo de la mentira es algo viejo -las armas de destrucción masiva que no había en Irak, etcétera- pero también ayer se conoció la existencia de una orden secreta firmada en 2004 por el entonces secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, con la anuencia de Bush que permite a los militares estadounidenses realizar ataques en cualquier parte del planeta bajo la cobertura de la "guerra contra el terror".

Bajo la protección de esta directiva las fuerzas estadounidenses han realizado desde 2006 docenas de operaciones clandestinas en Pakistán, en Siria y otros lugares. La más reciente parece haber tenido lugar, a fines de octubre pasado, en Pakistán y costó vidas civiles. La existencia de esa orden fue revelada por una filtración y el Departamento de Estado se ha negado hasta ahora a confirmar o desmentir la versión que denomina al documento titulado "Orden de ejecución Red Al Qaeda".

En este último caso, la orden es una muestra del paroxismo unilateral de Washington en estos años, algo que se espera se atenúe bajo la gestión de Obama. Uno de los asesores del presidente electo -William Drozdiak, asesor para asuntos alemanes- le aseguró recientemente al semanario Der Spiegel: "en Estados Unidos somos serios en poner fin al unilateralismo".

Habrá que ver, pero estas revelaciones vuelven más explicable porque -en el último sondeo nacional- Bush alcanzó el 76% de impopularidad, la marca más baja en estos estudios aun más que Richard Nixon (66%) después del escándalo de Watergate que forzó su renuncia.

Comentá la nota