El campo ve una vaca y llora: regaló 14.000 litros de leche "anti K"

Exigen que el Gobierno adopte medidas urgentes para que el sector recupere la rentabilidad. Reciben 83 centavos por litro mientras el costo de producción es de más de un peso. Cuota Hilton: protesta.
Los tamberos llevaron a cabo ayer una protesta a lo largo de todo el país contra la política del gobierno nacional para el sector. La medida de fuerza fue convocada por la Comisión de Enlace de las Entidades Agropecuarias y la Mesa Nacional de Productores Lecheros. "Alguien se está quedando con la plata de los consumidores porque ésta no llega a los productores", dijo el titular de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, durante un acto que se realizó ante una sede del supermercado Wal-Mart, en San Justo, sobre la ruta 3 y el Camino de Cintura.

La situación del sector es, según la descripción de sus integrantes, realmente agónica. El costo de producción de un litro de leche es de $1,05 en un campo propio y se incrementa 10 centavos si el predio es alquilado. Pero, debido a que el Gobierno mantiene controlado el precio de la venta en el mercado interno, los productores reciben sólo 83 centavos por litro.

A eso se suma el complicado panorama internacional, que impactó seriamente en la exportación de leche en polvo (uno de los fuertes del sector) durante los últimos ocho meses. El precio de la tonelada de leche en polvo cayó a sólo dos mil dólares en el mercado internacional y eso dilapidó las perspectivas del sector para el corto plazo. La situación ya era complicada cuando aún estaba a cinco mil dólares y la Casa Rosada imponía un precio de corte de 2.700 dólares, lo que implicaba una retención efectiva e 2.300 dólares por tonelada.

A todo esto, apenas un tercio de los tambos que integran los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CRA) recuperó la inversión entre junio de 2007 y el mismo mes de 2008. El resto arrojó pérdidas en sus actividades y se calcula que la situación será aún peor al cabo del actual período.

"Lo primero que ay que hacer es que el Gobierno recupere la credibilidad y llame a la gente que sabe de esto para empezar a buscar soluciones. Pero es necesario que lo haga cuanto antes porque ya cometió muchos errores", le dijo Atilio Magnasco a Crítica de la Argentina. El productor tandilense, de apellido estelar, acaba de anunciar el próximo cierre de uno de sus cuatro tambos. En adelante, lo destinará al cultivo de papa con el objetivo de financiar el sostenimiento de los otros tres. Veinticuatro vaquillonas del tambo cerrado ya fueron vendidas y durante la semana próxima otras cien correrán el mismo destino. "Es una manera de hacer caja en medio de una situación realmente complicada, ya que hace un año que los números no nos cierran", se resigna Magnasco.

Durante la protesta de ayer, cuyas imágenes ganaron las pantallas de televisión por lo impactantes, Buzzi afirmó que "hay que cambiar el rumbo, para llegar al bicentenario con un país más racional, más equitativo y con mejor distribución de la riqueza. Nuestra prioridad debe ser que en 2010 no haya ni un sólo rastro de pobreza en la Argentina". Buzzi encabezó la entrega en La Matanza de cuatro mil litros de leche en sachets y tres mil de leche en polvo para comedores de la zona. A la protesta también se sumaron otras entidades de la Mesa de Enlace agropecuaria, como el titular de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, quien repartió leche acompañado por el titular de la Corriente Clasista y Combativa, Juan Carlos Alderete.

La protesta de ayer se extendió a lo largo de gran parte del país. Mar del Plata fue otro de los puntos fuertes de la manifestación y se entregaron tres mil litros de leche fluida ante la sucursal local del hipermercado Makro. Mientras tanto, en Córdoba, productores de Río Cuarto repartieron 10 mil litros. Episodios similares se registraron en Santa Fe y Entre Ríos.

Guilermo Trotz, tambero pampeano: "No es bueno intervenir como lo hizo Moreno"

"Si esto sigue así, podríamos cerrar uno de los dos tambos que tenemos". Habla Guillermo Trotz, el titular de la estancia pampeana María Pilar que se dedica a la agricultura y a la lechería, en la localidad de Cartiló. Con un dejo de nostalgia, cuenta que la crisis de la actividad tambera producto de la sequía y de los bajos precios del sector, amenaza con poner fin a más de dos décadas de un negocio que casi siempre fue rentable.

La estancia María Pilar es una de las pymes más antiguas de La Pampa. Tiene 82 años de actividad agropecuaria y en 1989 abrió su primer tambo. Antes la manejaba el padre de Guillermo y ahora la dirige él junto a uno de sus dos hermanos. "Hasta acá la venimos peleando bien, pero si esto persiste se hará muy difícil", dice Trotz. Según cuenta, la mayor dificultad del sector pasa por el desfase de precios: "vendemos el litro de leche a 82 centavos y nos cuesta 1,10". La situación de otros tamberos del mercado es peor; el productor promedio vende el litro de leche a 0,75.

La aplanada de los precios se produjo por el cierre de las exportaciones que se decretó cuando el precio del mercado internacional favorecía a los productores locales. La sobreoferta del mercado interno hizo que cayeran los precios y la sequía resultó fatal para la producción. "La sequía algún día va a pasar, pero el Gobierno tiene que escuchar a los especialistas y modificar la política lechera. No siempre es bueno alterar la comercialización como hizo (Guillermo) Moreno", interpreta Trotz.

Con los dos tambos abiertos, María Pilar emplea 140 personas entre agricultura y lechería. Cuenta con tres mil vacas de ordeñe y tiene una producción diaria de unos 50 mil litros de leche. La mayoría de los empleados trabaja en lo que es la producción de lácteos. Menos de diez son lo que se abocan al negocio agrícola.

Para la familia Trotz no sería muy difícil redireccionar su producción hacia la agricultura. Pero implicaría dejar en la calle a la mayor parte del personal. "Somos proclives a invertir en aquellos sectores que requieren mano de obra. Si cerráramos golpearíamos toda la actividad del pueblo", cuenta al mismo tiempo que aclara que no sería insólito puesto que es lo que está ocurriendo con todos los tambos vecinos.

La ecuación económica que aplica este lechero para demostrar que no tendría problema en cerrar indica que mantener una hectárea de tambo cuesta siete mil pesos anuales mientras que una hectárea de soja, cuesta 600 pesos. Desde esa perspectiva repite sin rodeos: "La idea de cerrar la analizamos siempre".

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