El campo, sin tiempo y muy unido de cara a la negociación

El campo, sin tiempo y muy unido de cara a la negociación
La situación del sector es mala. Se derrumbó la siembra de trigo y el maíz corre ese riesgo.
El mensaje que envió ayer el campo al gobierno y a la sociedad es que está unido, tiene una propuesta compartida para negociar con el gobierno, y que no queda mucho tiempo. Nadie habló de ultimátum, pero en el ambiente resuenan los ecos de la cuenta regresiva.

Los más de 2.000 asistentes a la asamblea inédita celebrada ayer en la Rural de Palermo, bajo la conducción de la Mesa de Enlace y el puñado de legisladores del palo ruralista electos el 28 de junio, mostraron que se camina sobre una estrecha cornisa.

El campo está mal. Algunas producciones, muy mal. La lechería, por ejemplo, que afronta las consecuencias de una manipulación desastrosa desde el 2005, cuando el ex ministro Roberto Lavagna triplicó los derechos de exportación para los lácteos. Poco después, hizo lo mismo con la carne vacuna.

Y su sucesora, Felisa Miceli, fue sorprendida en el medio de Feriagro por un llamado del ex presidente Néstor Kirchner, que le informaba que había prohibido las exportaciones de carne vacuna. Lo acababa de desmentir. Se escabulló como pudo frente al enjambre de periodistas a los que antes había vapuleado por una pregunta tan ridícula...

Kirchner ya era, definitivamente, el ministro de Economía.

En nombre de la mesa de los argentinos, se aplicó cirugía mayor sobre los ingresos del agro. Vinieron aumentos de las retenciones, que los productores fueron digiriendo al amparo de mejoras de los precios internacionales.

Cuando llegó el momento de ceder el mando a su esposa, Kirchner le metió otro mordisco a la soja. La retención pasó del 27% al 35%.

No fue suficiente: tres meses después, en marzo de 2008, llegó el invento de las retenciones móviles, con la intención de capturar la totalidad del aumento que por entonces experimentaban los precios internacionales de los granos.

Y el campo dijo basta. Todo es historia conocida. Salvo el hito que ayer levantó el campo en Palermo.

La sequía puso lo suyo para llevar al sector al límite. Se derrumbó la siembra de trigo, corre el mismo riesgo la de maíz, y sólo sobrevive la perspectiva de la soja.

Aunque con precios un 40% por debajo de los del año pasado, es el único cultivo viable si el gobierno se empecina en mantener las retenciones para los demás granos.

El pedido de la Mesa de Enlace es prudente: eliminar ya los derechos de exportación para el trigo, el maíz y el girasol, y reducirlos del 35 al 25% a los de soja.

La respuesta no puede esperar, porque los tiempos agrícolas están acotados por la naturaleza. La decisión de siembra es ahora. Un dilema de fierro para un gobierno que se acostumbró demasiado a abrevar de una aguada que creía ilimitada

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