El campo rechazó la violencia, pero seguirá la protesta contra el Gobierno

El campo rechazó la violencia, pero seguirá la protesta contra el Gobierno
La Comisión de Enlace pidió manifestarse en paz, con tractorazos y bocinazos
La máxima dirigencia agropecuaria rechazó ayer los actos de violencia contra candidatos del kirchnerismo, pero instó a los productores a seguir manifestándose contra la política del gobierno nacional para el sector con "tractorazos, bocinazos, entrega de petitorios y toda otra forma democrática". Así lo expresó el presidente de la Federación Agraria Argentina, Eduardo Buzzi.

"La enorme mayoría de los productores no hace escraches, y a los que eligen esa medida les decimos fraternalmente que no estamos de acuerdo", dijo el líder ruralista durante una conferencia de prensa junto con sus pares de la Sociedad Rural, Hugo Luis Biolcati; de Coninagro, Carlos Garetto, y de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Mario Llambías.

Cada entidad había expresado, por separado, su rechazo a estos ataques, pero no lo había hecho formalmente la Comisión de Enlace que las agrupa, algo que reclamaba el kirchnerismo.

Ayer, horas antes de este anuncio, el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, uno de los candidatos oficialistas que en esta campaña electoral sufrieron ataques con huevos por parte de chacareros, volvió a la zona rural acompañado de una fuerte custodia policial. En la localidad de Suipacha recibió un petitorio presentado por una comisión de productores. Hoy, Scioli volverá a visitar Lobería, donde la semana pasada fue agredido por productores.

Después de casi un mes sin verse, los líderes de las cuatro entidades de la producción agropecuaria se volvieron a reunir ayer, en la sede de CRA, para analizar esos hechos y responder el discurso de anteayer del ex presidente Néstor Kirchner, en el que el candidato a diputado por la provincia de Buenos Aires acusó al campo de golpista y de haber cambiado "los tanques por tractores".

Buzzi, que en los primeros meses de la era kirchnerista era un dirigente cercano al oficialismo, fue el encargado de responder esa frase: "Es una acusación de alguien que tendría que estar ocupando un rol de estadista y no de provocador de barrio; nosotros somos profundamente democráticos", enfatizó, y le pidió al ex presidente "no seguir con las bravuconadas".

Después de almorzar, los ruralistas analizaron durante casi tres horas la situación del sector y, lógicamente, de la evolución de la campaña electoral, en la que también participan como candidatos dirigentes de segundas líneas de las propias organizaciones. Tan relajado fue el encuentro que Buzzi tuvo tiempo de dormir una discreta siesta reparadora en el despacho del vicepresidente de CRA, el cordobés Néstor Roulet, que no estuvo presente.

Ante la pregunta de LA NACION sobre si el campo es parte de la oposición al Gobierno, Llambías -que evaluó durante varios meses la posibilidad de ser candidato del Acuerdo Cívico y Social (ACyS) bonaerense- respondió: "No somos la oposición, lo son los partidos políticos con los que hemos estado hablando". Buzzi agregó: "Tenemos que asumir lo que les pasa a los productores agropecuarios, a los que les va mal. Si eso nos ubica diciendo las cosas que también dice la oposición es una coincidencia".

Garetto y Llambías discreparon sobre la posibilidad de que detrás de los ataques contra Scioli en Lobería haya estado Unión Pro, la alianza que postula al empresario Francisco de Narváez. "Detrás de estas agresiones algunos intereses económicos y políticos se mueven", sorprendió el presidente de Coninagro, la más dialoguista de las cuatro entidades. "Somos gente independiente, que no se vende. No creo que [los ataques] hayan sido incentivados; si alguno se equivocó, lo hizo por su propia voluntad", afirmó Llambías, a cuya organización pertenece la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), una de las entidades que promueven las manifestaciones contra candidatos oficialistas.

Contra lo que se cree, las entidades ruralistas -que tienen orígenes históricos opuestos y representan intereses que en el pasado se enfrentaron- no tienen posiciones idénticas en todos los temas. De hecho, CRA se adhirió ayer a un subsidio para los tamberos que es rechazado por las otras tres. Las coincidencias sí fluyen naturalmente cuando se trata de criticar la política agropecuaria oficial.

Ayer, Buzzi le exigió a Kirchner que diga "cuáles son sus ideas para producir más, para fortalecer la democracia, distribuir mejor la riqueza y evitar la extranjerización de los recursos naturales". Y Llambías, haciendo gala de la compleja ironía que lo caracteriza, cerró la charla con los periodistas con una confesión: "Me cuesta extrapolar un pingüino a la provincia de Buenos Aires".

Biolcati no quiso comentar las acusaciones de golpista que varios dirigentes del oficialismo, entre ellos el propio Kirchner y el ministro de Justicia, Aníbal Fernández, le hicieron en los últimos días. "No es mi costumbre responder los agravios", dijo Biolcati. Cerca del dirigente recuerdan que el presidente de la Rural, "al que ahora acusan de tilingo, pobre tipo y desestabilizador", fue elegido por Kirchner para negociar con el ministro de Planificación, Julio De Vido, un fallido acuerdo con el campo en enero de este mismo año.

El presidente de la Rural sí se despachó a gusto contra las candidaturas testimoniales: "Son un engaño a la población, una forma burda de fraude y una inmoralidad".

Comentá la nota