El campo no para y espera un llamado oficial

El campo no para y espera un llamado oficial
Cuando ya había decidido reiniciar la lucha, un discurso de la Presidenta cambió la estrategia. Ahora, el Gobierno debe responder.
Buenos Aires. "La Comisión de Enlace ha resuelto postergar cualquier forma de protesta y reitera que los productores estamos dispuestos a ayudar en cuanto nos convoquen. Puede ser mañana mismo", dijo Eduardo Buzzi, el titular de la Federación Agraria Argentina, para sorpresa de todos.

Es que propios y ajenos aguardaban el anuncio de un nuevo paro agropecuario la semana próxima. Pero en una hábil pirueta, las cuatro entidades decidieron posponer la medida de fuerza luego de escuchar a la presidenta, Cristina Kirchner, pedir "a todos los argentinos que me ayuden en esta etapa" (ver aparte).

Hasta una hora antes, el retorno del conflicto entre el campo y el Gobierno tenía fecha y modalidad: iba a consistir en un cese de ventas de granos y hacienda por pocos días a partir de este domingo. Pero la frase que Cristina pronunció en un discurso desde Olivos habilitó una estrategia diferente, que no implica para nada el retorno de la paz.

Define solamente que los ruralistas devolvieron la pelota al lado de la cancha que defiende el Ejecutivo. Esto es: ahora es el kirchnerismo el que debe definir si quiere confrontar. Tiene la chance de no hacerlo, si decide establecer una nueva negociación con el sector.

Pero el margen es escaso. La Mesa de Enlace volverá a reunirse el viernes 20 en Leones, Córdoba. Allí retomarían la belicosidad si no reciben antes el llamado.

A la decisión de posponer el anuncio del paro se llegó casi por casualidad, por una coincidencia de horarios. Hugo Luis Biolcati (Sociedad Rural), Carlos Garetto (Coninagro), Mario Llambías (Confederación Rural Argentina) y Buzzi se reunieron desde las 15 en la sede de la Rural en Palermo.

Allí debatieron largamente sobre la modalidad de la protesta y, cuando ya estaba todo casi definido, llegó la hora en que Cristina haría anuncios sociales. Eso los convenció de demorar un rato su aparición ante las cámaras. Como no había una televisión a mano, siguieron las palabras de la Presidenta desde la pantalla de una pequeña computadora portátil.

"¡Miren! Esa es la frase que necesitamos", exclamó el vice de la Federación Agraria, el chaqueño Pablo Orsolini, cuando vio que los canales de noticias destacaban una frase de Cristina. "Les pido a todos los argentinos que me ayuden".

A partir de allí, cambiar de estrategia no llevó más de media hora. Según relatos de quienes participaron en la reunión, la decisión de postergar la protesta fue unánime y no provocó un gran debate. Cuando terminaron de anunciar esta "postergación" (enfatizaron mucho en esa palabra), los dirigentes hasta parecían contentos con su pequeña travesura.

La lógica del ruralismo es la que sigue: frente a la presión de sus bases para iniciar la protesta, los popes de la Mesa de Enlace presienten que el Gobierno montó una escena para posicionarlos como "los malos de la película" ante la opinión pública, bastante sensibilizada ya por la tragedia de Tartagal y el clima de crisis económica. Ahora devuelven la bomba con la mecha encendida.

Si no los convocan en las próximas horas -suponen-, quienes quedarán mal ante la gente serán los kirchneristas.

La visita que anoche hizo a la Presidenta el gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, les cayó como anillo al dedo para llevar adelante esta jugada. El socialista elevó un pedido avalado por las entidades (y antes hecho públicamente por el vicepresidente Julio Cobos): la suspensión de las retenciones agrícolas mientras dure la emergencia por sequía.

Discutir sobre ese impuesto es algo a lo que se ha negado sistemáticamente el Gobierno desde la derrota por la Resolución 125.

Hablando de retenciones, sequía y muchos otros temas, Buzzi recordó que el Ejecutivo nunca respondió a los pedidos de audiencia que hicieron desde entonces. CC

Comentá la nota