El campo muestra los peores números de los últimos años

Los precios de los granos ya están un 30% más bajo que hacia fines de 2007.
Caídas de hasta 43% en el valor de sus productos respecto de diciembre de 2007. Aumentos de casi 50% en sus costos, siempre en comparación con el año anterior. Esa es la foto actual del sector agropecuario, de acuerdo a la estadística de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Muestra el impacto de la crisis sobre uno de los principales sectores económicos. Y explica cómo puede ser que un sector que hasta poco derrochaba bonanza se haya convertido ahora en un mar de lamentos.

En su informe mensual sobre la coyuntura agropecuaria, los economistas de la bolsa porteña derraman los más variados indicadores: este mes el 70% de las cifras llegaron pintadas de rojo, algo que no sucedía desde hace muchos años. Respecto de diciembre de 2007, solo muestra una mejoría en sus números una actividad: la avícola. Los polleros han sido una excepción en el sector, ya que han sido una de las pocas actividades productivas que hizo buenas migas con el Gobierno.

Los datos negativos abundan, comenzando por los precios de los principales granos que se producen en la pampa húmeda. Para la época de cosecha, los valores del trigo muestran una caída interanual del 33%, los del maíz de 26%, los de la soja de 23% y los del girasol de 43%. Es decir que, si no cambia el escenario el próximo verano, los productores recibirán por sus granos solo dos terceras partes del dinero que cobraron en 2007.

Diversos informes --incluso elaborados por el estatal INTA-- ya avizoran quebrantos en los próximos balances de las empresas agrícolas. Esto se deberá no solo a la baja de sus ingresos, sino también a un notable incremento de los costos productivos. La Bolsa de Cereales precisó que sembrar trigo cuesta hoy un 49% más que en diciembre de 2007, y que también se encareció la implantación de soja (31%), maíz (33%) y girasol (38%). Los precios de los insumos vienen retrocediendo en los últimos meses, pero a una velocidad mucho menor que la caída de los granos.

Esta pésima ecuación explica por qué los chacareros paralizaron sus inversiones. Según el informe, las compras de tractores de noviembre retrocedieron 25% respecto de igual mes de 2007, mientras que la adquisición de cosechadoras cayó mucho más, el 52%.

Frente a esta coyuntura, un escenario previsible es que el valor de la tierra baje, lo mismo que los arrendamientos. En el primer caso, ese proceso todavía no se inició y el precio de los campos se ubican todavía bastante por encima de los de 2007, aunque prácticamente no se realizan operaciones. En cuanto a los alquileres, hay febriles renegociaciones de los contratos para atenuar el impacto de las pérdidas, aunque no siempre con éxito.

La ganadería no la pasa mejor. Los productores de carne cobraron en noviembre, de acuerdo a los valores del Mercado de Liniers, entre 11 y 18% menos por sus animales, según la categoría. Esto explica el retroceso de todos los indicadores del sector: desde la faena a las exportaciones. La contracara es el sector avícola, cuya producción creció casi 13% respecto de 2007.

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