El campo se mostró unido y con duras críticas hacia el Gobierno

Fue en un acto en Leones, Córdoba, y después de lo que llamaron "maniobras" oficiales para dividir a la dirigencia. Ratificaron el paro hasta el martes. Y anunciaron una nueva convocatoria, para el 12 de marzo, también en Córdoba.
Vamos a dialogar con la fuerza que nos da una medida de fuerza. No nos bajó la sequía, ni la crisis internacional, tampoco nos van a poner de rodillas los K", aseguró Mario Llambías, de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), en una de las frases más significativas que se dijeron contra el Gobierno nacional en el acto que la Mesa de Enlace convocó en Leones, 250 kilómetros al sureste de la capital cordobesa, en plena pampa gringa.

Si bien esperaban la llegada de unas diez mil personas y los asistentes rondaron los 2.000 mil (ver pág. 4), ante ellos se reconfirmó el paro de comercialización de granos y carnes que durará hasta el martes; y se anunció la "celebración del primer aniversario de nuestra gesta, el 12 de marzo" en la capital cordobesa "cuando comenzamos a escribir una página histórica del agro, resistiendo la aplicación de la (resolución) 125".

Bajo un sol quemante, y una humedad que bañaba cuerpos y rostros; Carlos Garetto, de Coninagro; Hugo Biolcatti, de la Sociedad Rural; Llambías y Eduardo Buzzi, de la Federación Agraria Argentina --en ése orden-- se esforzaron por mostrarse unidos luego del tembladeral que atravesaron en los últimos días, cuando el Gobierno hizo públicas las reuniones secretas que Biolcatti mantuvo con Julio De Vido. Sin embargo, la actitud hasta corporal del presidente de la SRA, no pudo disimular cierto aire de mea culpa ante sus compañeros de mesa. "Antes que nada, va mi agradecimiento a todos por las confianza. Y especialmente a Eduardo, a Mario y a Carlos --dijo mirándolos--. Porque esa confianza resistió tantos embates, tantas maniobras de parte del Gobierno para separarnos, aún a pesar de los errores que uno puede cometer". Biolcatti siguió luego cargando contra un Poder Ejecutivo "que demostró no tener códigos"; y afirmó que no aceptarán "condicionamientos para el diálogo". Instó a "ocupar lugares políticos" y, bíblico, hasta citó hasta los Diez Mandamientos. Cuando terminó y a la hora de los abrazos de rigor, Eduardo Buzzi sólo le extendió la mano, a diferencia de sus otros colegas, quienes abrazaron al ¿hijo pródigo? que volvía a casa.

A su turno, Carlos Garetto, pidió que "se termine con la intervención de las exportaciones". Fue poco antes de protagonizar un episodio que causó más de una sonrisa: es que "en desagravio a los granaderos que no podrán custodiar a San Martín el 25 de febrero, en el aniversario de su cumpleaños (ver pág. 10)", la Mesa en pleno cantó la Marcha de San Lorenzo, y el hombre parecía por momentos no recordar la letra.

Más allá de las anécdotas, todos hicieron hincapié en que la "lucha será larga y mucha" e instaron a "no aflojar ni ceder ante las chicanas" de la Presidenta; aunque dejaron abierta una ventana para el martes, y rogaron "que la ministra (de Producción, Débora Giorgi), sea esa iluminada que necesitamos".

"Y pegue, y pegue, y pegue Buzzi pegue", le cantó el público al titular de la FAA. Carismático y coloquial desde un escenario que caminó hasta el borde "para estar más cerca de ustedes", el dirigente se autoafirmó por la negativa: "No somos golpistas ni desestabilizadores, ni conspiradores" dijo; y parafraseó la consigna de la Reforma Universitaria cordobesa de 1918: "Los dolores que nos quedan son las conquistas que nos faltan". Con una camiseta de la selección argentina anudada al cuello y su tono campechano, Buzzi acusó a los Kirchner de beneficiar con negocios a sus amigos: "Un señor (Cristóbal López, sin nombrarlo) que hace negocios con el juego; a cierta aceitera; a ciertos frigoríficos"; y de que "el Estado benefactor de otrora, el peronista de otros tiempos; ha cambiado de beneficiarios".

Ya eran las tres de una tarde que ardía, cuando los cuatro saludaron juntos. Como un conjunto de rock.

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