El campo llevó sus reclamos a Cristina en Coronel Suárez.

La primera mandataria dijo que en los últimos seis años y con el actual modelo el campo tuvo "una rentabilidad como nunca había tenido en décadas". También resaltó inversiones en esa localidad y repudió un escrache contra el intendente Ricardo Moccero.
Portando banderas negras, unos 400 productores agropecuarios de la región se concentraron ayer en Coronel Suárez para reclamarle al gobierno nacional medidas concretas de salvataje, casi a la misma hora en que la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, encabezaba un acto oficial en la vecina ciudad.

"Queremos decir que en Suárez hay obras de asfalto, viviendas y cordón cuneta que en verdad son muy necesarias para la población, pero también hay un sector agropecuario que está sufriendo una crisis histórica. Queríamos expresárselo a la presidenta, pero no fuimos invitados a su acto", expresó un dirigente rural.

Luego, durante su programa oficial, Cristina recordó que en estos seis últimos años los argentinos han ganado cosas de una forma u otra.

"Algunos recuperaron su trabajo, otros obtuvieron una casa, accedieron al beneficio jubilatorio o fueron blanqueados en su empleo. En el sector rural, en tanto, hubo quienes pudieron pagar sus deudas, levantar las hipotecas de sus campos, comprar maquinarias y hasta comprar la 4x4 más linda del pueblo... Qué lindo que es eso, pero todavía falta mucho por hacer y vamos por más", subrayó.

En Carhué

Por su parte, el gobernador Scioli también pasó casi dos horas por la localidad de Carhué, donde firmó numerosos acuerdos, en especial vinculados con obras de desagües cloacales y optimización del agua potable.

Solidaridad con Moccero

En otro tramo de su discurso, la presidenta se solidarizó con el intendente Moccero por otro de los hechos que sorprendieron ayer a la comunidad suarense: la aparición de pintadas agraviantes en el domicilio del jefe comunal.

"Yo sé lo que se sufre porque he soportado insultos que nunca se habían escuchado en la historia argentina. Una está acostumbrada, pero duele cuando se meten con la familia o con la casa de uno. Afortunadamente, esos intolerantes cada vez son menos", subrayó.

Comentá la nota