El campo invertirá US$ 2300 millones menos en la campaña

Se debe a la descapitalización de los productores y la menor siembra de trigo y maíz, entre otros motivos
Por primera vez en lo que va del nuevo siglo, la inversión del campo en la campaña agrícola sufrirá un fuerte retroceso.

Según un informe del Instituto de Estudios Económicos de la Sociedad Rural Argentina (SRA), para el ciclo 2009/2010, que está en marcha, el gasto directo global en los cuatro principales cultivos -soja, maíz, trigo, girasol- será de 4878,5 millones de dólares, una baja del 32,6% respecto de los US$ 7244,8 millones de la campaña 2008/2009.

En otras palabras, los productores gastarán este año más de US$ 2300 millones menos para producir. La Rural llegó a esta proyección sobre la base de un indicador de inversión por hectárea que considera labores, semillas, agroquímicos y fertilizantes, por ejemplo. No incluye el gasto en alquileres.

La disminución en la inversión global en la campaña responde a un conjunto de factores, entre los que se incluyen una menor área sembrada, la reducción en el precio de varios insumos luego de un año de fuertes alzas y la incertidumbre ante las "políticas adversas" por parte del Gobierno, que no impulsan a los productores a incrementar el gasto por hectárea.

Según Ernesto Ambrosetti, economista jefe del Instituto de Estudios Económicos de la Rural, la superficie total se reducirá un 5% respecto del año pasado.

En este sentido, considerando todos los cultivos (aparte de soja, trigo, girasol y maíz, se incluyen otros productos como arroz, maní y sorgo), se ubicará en 28.858.000 hectáreas. Esto significa más de 1,4 millones de hectáreas menos respecto del ciclo anterior.

"La inversión y la superficie caen por la volatilidad del mercado internacional, la sequía, la falta de capital de trabajo (en la última cosecha los productores terminaron con importantes quebrantos) y la fuerte intervención del Gobierno, que restó transparencia, y el productor desconoce cuál va a ser el escenario para cosechar", afirmó Ambrosetti. "Es la primera vez desde principios de siglo que se manifiesta una caída en los indicadores de inversión", agregó.

En esta campaña también se gastará menos por la disminución en los valores de insumos clave, como fertilizantes y agroquímicos.

Según distintas fuentes empresariales, se contabilizan bajas de hasta un 60 por ciento. En esta línea, también se invertirá menos por la caída en el uso de fertilizantes. Se estima que el consumo de fertilizantes, que entre el año pasado y éste pasó de 3,7 a 2,5 millones de toneladas, ahora podría sufrir otra baja adicional, según fuentes privadas.

Como viene sucediendo año tras año, otra vez la soja será el cultivo estrella.

Será el único que crecerá en área sembrada, aunque no compensará las menores siembras en trigo (-33%), maíz (-24%) y girasol (-15%). Para la Rural habrá 18,6 millones de hectáreas sembradas, un 7% más.

Otras estimaciones llegan a ubicar al cultivo en el rango de los 20 millones de hectáreas, cinco veces más que hace 20 años.

Además, la soja volverá a concentrar la mayor parte de la inversión global.

En concreto, de los 4878,5 millones de dólares de toda la campaña, un 67,16% se lo llevará la oleaginosa. Se trata de 3276,3 millones de dólares.

¿Los atractivos de la soja? Es el cultivo menos expuesto a la intervención oficial, ya que, con el 35% de derechos de exportación, sustenta la recaudación por retenciones.

Por si fuera poco, sembrar soja sigue siendo barato en comparación con otros cultivos.

Según el Instituto de Estudios Económicos de la Rural, este año la inversión directa por hectárea necesaria en la oleaginosa es de 176 dólares por hectárea, contra 264,7 dólares para el maíz.

Si bien el cálculo de la Rural no incluye el gasto en alquileres, en la consultora Openagro estimaron que también será menor la inversión en este rubro.

Otros rubros

En este punto, Guillermo Villagra, socio de la firma, proyectó que el gasto global en arrendamientos, donde se hace casi el 60% de la producción, rondará los 3000 millones de dólares, contra 4000 millones del último ciclo.

En rigor, han bajado los precios, pero también se han hecho más contratos a porcentajes de la producción o con modalidades escalonadas de pago, que no eran comunes en campañas pasadas. "Se ven más asociaciones entre productores, contratistas y propietarios de campo que otros años", explicó Villagra

En este contexto, luego de un ciclo de fuertes quebrantos por la sequía, este año los productores buscaron más alternativas para financiarse.

"El productor está tomando más financiación, producto de la reducción de su capital de trabajo propio por la campaña 2008/2009", señaló Leandro Musri, consultor de Emprendimientos y Servicios Agrícolas.

Según el especialista, entre los productos elegidos se destacan las tarjetas agropecuarias. Por su parte, los "bancos crecieron campaña contra campaña porque normalizaron más su operatoria". Hoy la financiación bancaria al sector está en el orden de los US$ 1500 millones.

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