El campo le gana a Cristina en las encuestas

Por Fernando Laborda

Un encuestador que trabaja para el gobierno nacional le hizo llegar a Néstor Kirchner un dato revelador que no lo habrá alegrado: la imagen favorable del sector rural en la sociedad ha declinado algo con respecto al pico alcanzado a mediados de 2008, pero incluso así el campo duplica a la Presidenta en imagen positiva.

Hasta hace poco, la mayor parte del kirchnerismo descontaba que, sin importar el margen, el partido gobernante podría ganar las elecciones nacionales de octubre y estar en condiciones de transformar ese resultado en un plebiscito a favor de su modelo y en contra del que se pregona desde el campo.

El oficialismo no midió por entonces debidamente que la cuestión del campo podía convertirse en una divisoria de aguas capaz de dar lugar a un desfile de desertores a la causa K como el que se está produciendo en las últimas semanas.

Hoy, algunos hombres del elenco gubernamental reconocen que profundizar el conflicto con el campo sería un peor remedio que la enfermedad. Sobre todo porque la mucha o poca productividad de la oposición se sustenta en las banderas del sector rural. Llegar a un acuerdo con el campo acotaría, según ese criterio, el crecimiento de las fuerzas opositoras.

El problema es que la resolución del conflicto luce mucho más dificultosa que un año atrás, cuando surgió la recordada resolución 125, que aumentó las retenciones a las exportaciones agrícolas. Hoy, el campo está peor y las cuentas fiscales también están peor. Administrar y distribuir la escasez nunca es sencillo. Mucho menos cuando el Gobierno no está dispuesto a ceder sus poderes discrecionales para distribuir la cada vez más pequeña torta y cuando pretende borrar la palabra retenciones de cualquier discusión.

¿Puede debatirse seriamente sobre política agropecuaria si no se discuten las retenciones? Es obvio que no.

No menos complicado será alcanzar un acuerdo cuando algunos de los principales dirigentes agropecuarios ya están muy cerca de lanzar sus primeras candidaturas a cargos electivos.

Para que la negociación avance, el primer paso debería ser despolitizarla, y ni uno ni otro sector parecen muy convencidos de hacerlo. Si la demanda del sector rural es vista como un mero reclamo político y no como un auténtico problema económico, se estará lejos de cualquier salida. Así las cosas, el enfrentamiento con el campo amenaza con prolongarse hasta los comicios, restando saber el grado de tensión que tendrá.

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