El campo corta el diálogo con el Gobierno: habrá asambleas

El campo corta el diálogo con el Gobierno: habrá asambleas
Es porque no hubo respuestas a sus reclamos. La Mesa de Enlace lo oficializa esta semana. Ayer culminó la larga peregrinación de productores a Luján. Llegaron a la Basílica acompañados por los políticos de todo el arco opositor.
Los que creen en los milagros decían que aquello había sido obra de la Virgen: justo cuando los productores que caminaron más de 400 kilómetros para pedir "paz para el campo" se acercaban ayer al final de su largo recorrido, la Basílica de Luján, cesó la intensa lluvia y hasta algún rayo de sol se coló por entre los negros nubarrones. Pero los líderes de la Mesa de Enlace, que estaban allí para recibir a los peregrinos, no parecen creer que la tormenta política que los enfrenta al kirchnerismo vaya a disiparse. Por eso, decidieron cortar esta etapa de diálogo. Y desde la semana próxima reanudarán las asambleas en el interior.

La estrategia fina del bloque rural se decidirá esta semana. Las cuatro entidades se reunirán en dos ocasiones, mañana y el jueves. Primero evaluarán -con ayuda del politicólogo Sergio Berensztein- el singular momento que atraviesa la sociedad, y en el cual no parece haber espacio para un recrudecimiento del conflicto rural. En la segunda reunión definirán una estrategia común hasta el 10 de diciembre. Ese día será clave, según la lógica del ruralismo, ya que alumbrará un Congreso sin mayoría kirchnerista. Una vez más, todas las expectativas del sector apuntan al Legislativo.

Con apenas un mes en el cargo, el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, perdió el escaso margen de crédito con que arrancó su gestión. "Hasta acá es todo voluntarismo, pero nada cambió en la esencia de la política de los Kirchner", sostuvo ayer Eduardo Buzzi, el titular de la Federación Agraria. Su par de la Rural, Hugo Luis Biolcati, ya había dado por agotadas las negociaciones con esa cartera. "No perdamos más tiempo. Si algún día tienen respuestas concretas, que nos llamen", señaló.

Mario Llambías explicó por qué, luego de unas pocas reuniones técnicas que no arrojaron resultados, ya no consideran útil conversar con el ministro. "Domínguez dijo hace unos días que no podía ser que la política agropecuaria sea diseñada por cuatro croquetas desde Buenos Aires. Y así debería ser. Su problema es que esos cuatro croquetas son Néstor, Cristina, Moreno y Echegaray", señaló el titular de CRA. En rigor, la última negociación entre la Mesa de Enlace y Agricultura fracasó ante la negativa oficial a revisar las medidas de intervención de Comercio Interior y la ONCCA en el comercio de granos, carnes y lácteos.

Domínguez debió tomar conciencia de este regreso de la tensión, ya que ayer prefirió incumplir la promesa que les hizo a los cuatro productores caminantes que el 21 de octubre partieron de General Villegas, y a los que cruzó en la ruta el domingo pasado. El ministro les comentó que la presidenta Kichner estaba "conmovida" por su gesto y prometió ir a recibirlos ayer a la Basílica. Sólo envió una carta de solidaridad.

Ese vacío fue ocupado por varios referentes de la oposición. Entre los 1.500 productores que se movilizaron hasta Luján se mezclaron los peronistas disidentes Francisco de Narváez y Felipe Solá, el radical Ricardo Alfonsín, y los macristas Federico Pinedo y Christian Gribaudo. También estuvieron el dirigente Alfredo De Angelis y el rabino Sergio Bergman. El vicepresidente Julio Cobos se solidarizó con el pedido de "concordia" lanzado por los peregrinos. Su texto llegó directamente a los celulares de los dirigentes de la Mesa de Enlace.

Cuando comenzaron su larga caminata, los hermanos Francisco y José Balbiani, Mauro Traverso y Horacio Pugnanoni, no imaginaban que iban a construir un jalón más en la larga crónica del conflicto entre el campo y el kirchnerismo. Cuando los cortes de 2008, Pugnanoni, un gordo grandote pero con cara de bueno, era quien detenía los camiones en el piquete de Villegas. "Sólo dejó pasar dos, porque venían cargados de dinamita", recuerdan sus allegados. Ayer ese alambrador explicó por qué ahora decidió largarse a caminar: "No quiero que mis hijos tengan que subirse a la ruta para reclamar por lo suyo".

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