Campiantico tendrá que tomarse el buque

Por sus declaraciones reivindicatorias de la dictadura, el contraalmirante retirado en servicio Edgardo Campiantico dejará de ser uno de los directores del Centro de Estudios para la Defensa que preside la ministra Nilda Garré.
En el Ministerio de Defensa ya tienen preparada la resolución que le ordena al jefe de la Armada, Jorge Godoy, "cesar en sus funciones" de director de sede del Centro de Estudios Estratégicos para la Defensa al contraalmirante Edgardo Campiantico. El motivo del relevo fue la comprobación de la reivindicación de la última dictadura representada por Campiantico durante su vicepresidencia en el Foro de Almirantes Retirados. "Existe una total identificación con los integrantes de la Armada condenados o sometidos a proceso por las responsabilidades de las funciones que circunstancialmente les tocó ejercer", declaró el organismo en 2008 al cumplir diez años. A pesar del silencio oficial en el Edificio Libertador, Página/12 pudo saber que también se le ordenará a Godoy que revea la condición de "retirado en servicio" del contraalmirante, que le permite gozar de los mismos beneficios de la actividad.

El domingo pasado, este diario consignó el pensamiento del Foro durante la gestión de Campiantico. El contraalmirante fue propuesto por el arma para dirigir la sede del centro de estudios. En mayo del año pasado, Defensa reestructuró las áreas de investigación y creó el Centro de Estudios Estratégicos Manuel Belgrano. El objetivo fue coordinar el trabajo conjunto del Ejército, la Marina y la Aeronáutica, incorporar investigadores de universidades públicas y desarmar esos reductos en los que germinaba el pensamiento más reaccionario. La ministra Nilda Garré ocupa la presidencia del nuevo centro, secundada por el viceministro, Germán Montenegro. En cada arma funciona una sede y su director es propuesto por las fuerzas.

Campiantico se retiró en el 2003 e inmediatamente fue recontratado por el artículo 62, que le permite gozar de la totalidad de sus haberes –los retirados cobran en promedio un 38 por ciento del sueldo de los activos, como consecuencia de la cantidad de sumas fijas que no se contemplan para la jubilación–. Se desempeñó como uno de los cinco conjueces que aplicaban "justicia" hasta que el Congreso, por iniciativa de Defensa, derogó el año pasado el Código de Justicia Militar. En forma paralela, el contraalmirante ocupó, entre 2006 y 2008, la vicepresidencia del Foro de Retirados, formado para representar y "contener" a los represores juzgados por delitos de lesa humanidad.

A fines de noviembre del 2007, el Foro emitió una declaración para establecer su posición ante el avance de los juicios. Los 148 almirantes asociados –sobre un total de 235 retirados– coincidieron en que:

- "En nuestro país hubo una guerra interna, la guerra revolucionaria, iniciada por las organizaciones terroristas e instigada por actores extranjeros –estatales y no estatales– contra las instituciones de la República Argentina y contra los más diversos estratos de la población.

- "El gobierno nacional estimó que los organismos policiales y de seguridad resultaban insuficientes para prevenir tal situación.

- "Por ello, las Fuerzas Armadas fueron empeñadas por el gobierno constitucional a partir de febrero de 1975 para ejecutar las operaciones de neutralización y aniquilamiento del terrorismo, mediante decretos específicos, actuando por tanto institucionalmente de acuerdo con las directivas y pautas impartidas por las máximas autoridades políticas del Estado.

- "El encarcelamiento de nuestros camaradas nos mueve a expresarles nuestra más firme solidaridad ante la injusta situación que padecen."

Efectos

La foja de servicios de Campiantico le permitió sortear los chequeos del área de Derechos Humanos de Defensa. La difusión de su pensamiento lo dejó fuera de carrera. Las declaraciones y reclamos del foro van mucho más allá de la solidaridad hacia camaradas. La misma suerte que Campiantico correrían otros dos almirantes retirados en servicio, Carlos Daniel Carbone y Ricardo Alessandrini. En Defensa están mirando con lupa los criterios de las distintas fuerzas para recontratar a los retirados. La Armada tiene 116 oficiales, desde capitanes de navío hasta almirantes, en esa situación. Las relaciones con los jefes en actividad son el pasaporte para acceder a un beneficio más que codiciado desde que en el ’92 Domingo Felipe Cavallo congeló los sueldos de la administración pública y empezaron los aumentos distorsivos mediante sumas no remunerativas ni bonificables.

El estallido del "caso Campiantico" activó la intervención de Defensa en el edificio de Reconquista 385, donde funciona la sede de la Armada del Centro de Estudios Estratégicos. En los pisos 6 y 7 se acomodan los marinos "investigadores", en el primero está La Liga Naval, una entidad vinculada históricamente con la Armada; la Secretaría General Naval dispone de un piso y otros tres son ocupados por la Cooperativa de Vivienda de la Armada (Coviara), dependiente de Defensa.

Ayer en el Edificio Libertador se mostraron remisos a informar sobre las decisiones que le comunicarán hoy a Godoy. "El ministerio está estudiando el tema", se limitaron a decir. La Armada empezó anteayer el receso de invierno y los edificios se vaciaron de autoridades. Entre hoy y mañana, le llegará a Godoy la resolución que lo obliga a pasar a Campiantico a cuarteles de invierno. El jefe de la Armada había sucedido a Campiantico como comandante de la Fragata Libertad y ahora le tendrá que comunicar su desembarco definitivo.

Los conocedores de la compleja interna de lealtades y poder de la Marina aseguran que la postulación del contraalmirante fue promovida por el director de Personal de la fuerza, Enrique Salvador Olmedo. En la jugada se advierte un desafío: Campiantico hubiese seguido pasando inadvertido si no lo hubieran catapultado a un cargo en el organismo que preside Garré. El desenlace fortalece la idea inicial de Defensa de priorizar a los oficiales en actividad para coordinar en cada sede las investigaciones estratégicas.

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