La campaña sucia de Othacehé contra Sabbatella

La relación entre Martín Sabbatella y Raúl Othacehé es pésima. Armado con los peores celos, el intendente de Merlo libró una batalla sin cuartel contra cualquiera que apenas ose hacer campaña opositora en su feudo. No se salva nadie.
Un fiscal y un cura –incluso los principales dirigentes del PO de la zona, querellados por calumnias e injurias– están sintiendo en carne propia haberse enfrentado a El Vasco.

El fiscal de la UFI N° 4 de Morón, Alejandro Jons, quedó en el medio de una disputa política entre los dos intendentes del oeste del conurbano. En un abrir y cerrar de ojos, el funcionario judicial pasó de investigar un supuesto ilícito a ser investigado. En momentos en que Jons se acercaba a desentrañar una red de difamadores anónimos que cargaban contra Sabbatella, habría comenzado a sentir presiones inusuales del mandamás merlense. Finalmente fue denunciado, apartado de la causa y hoy la Fiscalía General lo investiga por su actuación.

El año pasado, el entonces intendente de Morón inició una causa judicial para descubrir quién se escondía detrás de una serie de volantes anónimos que acusaban al propio Sabbatella y a otros funcionarios del Ejecutivo de estar a cargo de una asociación ilícita vinculada a la prostitución, venta de drogas y de tener contactos con «sectores de izquierda».

En una hábil maniobra (y seguramente con indicios de la procedencia de los difamadores), Sabbatella había requerido que las actuaciones de la Justicia tengan dos sentidos: primero pidió que se investigue si había tal red delictiva enquistada en el

Estado y, luego, que se avance contra el comando panfletero.

A fines de noviembre, inspectores municipales demoraron en un control de rutina a dos hombres que circulaban a bordo de un Peugeot 504 sobre la calle San Martín al 100.

Entre otras faltas, el automóvil no contaba con póliza de seguro. La infracción provocó la intervención de efectivos policiales de la Comisaría 1ª de Morón, que sorprendidos por la cantidad de volantes que había en su interior, dieron cuenta que el Peugeot con patente XDR 729 coincidía con el descripto por dos testigos que 15 días antes habían declarado en la causa (IPP 32204-8) haber visto distribuyendo volantes por las calles de Castelar.

Enterado de ésto, Alejandro Jons, con cierto instinto inquisidor, citó a Rodolfo Andrés Gerachi y Carlos Javier Romero (los difamadores demorados) en calidad de testigos para que detallen la información que manejaban sobre las supuestas denuncias contra Sabbatella. La movida de fichas le costó caro.

Según diferentes fuentes del Ejecutivo de Morón, los hombres se desligaron de las difamaciones y habrían expresado que sólo hacían una «changa»: «Pasamos por una remisería y nos ofrecieron este trabajito», afirmaron.

Los datos contrastan con la declaración. Los difamadores tendrían aceitados vínculos con el oficialismo de Merlo. A las pocas horas de dar con los panfleteros, dos abogados que integran el buffet de asesores legales del Municipio de Merlo, comenzaron a caminar los pasillos de los Tribunales y la Fiscalía de Morón con el fin de interiorizarse en la causa.

Néstor Moreno y Carlos Scarabel son los principales letrados de la Municipalidad y encarnan, vía legal, las epopeyas ungidas desde el oficialismo de Merlo. Ambos someten a distintos funcionarios judiciales a un estricto control de sus causas (ver Ni los curas se salvan...).

Días más tarde, la avanzada de El Vasco ya era un hecho. Uno de los hombres que tiraban panfletos anónimos en la vía pública denunció al fiscal por haberlo privado de su libertad. Esa causa avanza y está en manos de Karina Iuzzolino, adjunta del fiscal general Federico Nieva Woodgate. Por otra parte, Jons ya no está al frente de la UFI N° 4 y su lugar lo ocupó Valeria Courtade (esposa de Gustavo Triemstra, asesor legar el intendente de Hurlingham Luis Acuña), quien tomó las riendas de la investigación.

En diciembre, Jons archivó la causa de la discordia por falta de pruebas pero en abril de este año a instancias de Sabbatella la causa fue reabierta para que se llegue al fondo de la cuestión.

Esta es parte de la trastienda judicial que hay detrás de la disputa política entre Sabbatella y Othacehé. Otro round de esta contienda se dio el 7 de abril en Hurlingham en un acto encabezado por el gobernador Daniel Scioli cuando El Vasco interrumpió una conversación que Sabbatella mantenía con su par de Ituzaingó, Alberto Descalzo. Después de saludar efusivamente al justicialista, dirigió «con cara de malo y la vista muy firme», un saludo al de Morón: «Vos te podés ir a la concha de tu madre».

Tres colaboradores de Sabbatella y un intendente del Frente para la Victoria del oeste del conurbano coincidieron en el fluido intercambio de palabras. «Andá, andá», contestó el candidato a diputado nacional por Nuevo Encuentro, sin hacerse cargo del insulto ante la mirada de sorpresa del jefe comunal de Ituzaingó.

Comentá la nota